Columna


El voto inútil

YEZID CARRILLO DE LA ROSA

28 de mayo de 2022 12:00 AM

Para las presidenciales se pueden identificar, al menos, cuatro tipos de electores. Primero, quien quiere que su voto cuente para algo (voto pragmático); en este caso se vota por quien tenga más probabilidad de ganar movido por un interés banal (sentirse ganador), ilegal (venderlo), personal (un empleo), o una promesa (subsidios). Segundo, quien quiere que su voto sancione la mala gestión del gobierno de turno (voto castigo); en este caso se vota por un cambio, sea cual sea. Tercero, quien quiere que su voto impida un mal mayor (voto estratégico); en este caso se vota por quien tenga mayor chance de derrotar al candidato del que no gustamos. Finalmente, quien quiere que su voto sirva para defender o promover determinadas ideas o valores (voto ideológico); en este caso se vota movido por un ideal, así no existan probabilidades de ganar.

Los tres primeros, que algunos llaman “voto útil”, realmente es “inútil” al mediano y largo plazo. El voto pragmático, por ejemplo, ha consolidado una casta política cuyas prácticas clientelistas niegan los ideales y valores básicos de la democracia (autonomía personal o libertad de elegir y ser elegido) o permiten que regímenes populistas lleguen y se afinquen al poder mediante promesas incumplibles. El estratégico sirvió -en Colombia- para que al amparo del miedo (a la Farc o al castrochavismo) se hiciera una contrarreforma agraria y se introdujeran políticas económicas que empobrecieron a miles y enriquecieron a unos pocos. Y el voto castigo -especialmente en Latinoamérica- ha conducido a que muchos países llenos de electores ansiosos, rabiosos, indignados, desesperados o desesperanzados -como están los colombianos- den un salto al vacío y estén hoy igual o peor que antes.

Los países que han preservado sus instituciones democráticas, y cierta estabilidad en sus políticas de desarrollo económico y social, se caracterizan por tener -mayormente- un electorado informado y racional que vota por un programa o una ideología.

Mañana, probablemente, se elegirán a los candidatos que pasarán a la segunda vuelta. Todo indica que estamos en presencia de un elector ansioso (desesperado) y emocional (miedo, rabia), por lo que muy probablemente con Petro estará -mayormente-, el voto indignado (castigo) y pragmático (expectativa de redistribución de la riqueza), con Fico -mayormente- el voto estratégico (miedo) y pragmático (intereses burocráticos de partidos), por Hernández -mayormente- el voto ideológico (anticorrupción) y estratégico, pues le gana a Fico (primera vuelta) y el único que le gana a Petro (segunda vuelta) y por Fajardo -mayormente- el voto programático (anticorrupción, educación, solidaridad). Mi voto será por la decencia, la ética en lo público y en defensa de la democracia.

*Profesor Universitario.

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