Columna


Elecciones de paz

PABLO ABITBOL

10 de diciembre de 2021 12:00 AM

Algo extraordinario está ocurriendo en la política colombiana: en cada una de las 16 regiones priorizadas para la implementación de los programas de desarrollo territorial derivados del acuerdo de paz y construidos por las comunidades, las víctimas del conflicto armado y las organizaciones sociales podrán elegir un representante a la Cámara, de manera transitoria, por dos períodos legislativos.

Esta es una oportunidad sin precedentes para que la sociedad civil rural, que emergió resistiendo las violencias desatadas sobre aquellos territorios, pueda por fin encontrar una puerta de acceso al poder público que le permita alcanzar una mayor capacidad de incidencia para impulsar la materialización de las profundas aspiraciones comunitarias que encarnan las organizaciones y los liderazgos sociales.

Por supuesto, a la tortuosa implementación de este componente fundamental del acuerdo de paz, que se empantanó durante años en su trámite legislativo, ahora se le suma el oportunismo de los partidos políticos y de las estructuras electorales locales y regionales, que ya se ven buscando cómo aprovechar la coincidencia temporal de la elección de las circunscripciones especiales y las ordinarias.

Así, mientras que las organizaciones de base y las plataformas sociales enfrentan todo tipo de dificultades organizativas y financieras para dinamizar campañas de pedagogía política y procesos de concertación de diversas agendas territoriales con el necesario propósito de llegar fortalecidas al momento electoral, a las maquinarias clientelistas ya consolidadas les resulta muy fácil captar esas tentadoras curules adicionales.

Es admirable cómo las organizaciones de víctimas, campesinas, afros, indígenas, etc. han logrado ir superando y despejando, con paciencia y persistencia, los múltiples obstáculos que ha enfrentado este proceso, especialmente por cuenta de la ambigüedad normativa, la confusión institucional y la estrechez de los tiempos burocráticos que se impusieron.

Varias plataformas de la sociedad civil han logrado consensuar de manera transparente y eficiente listas con candidaturas viables y legítimas que tienen verdaderas posibilidades de disputarle el poder a las casas electorales tradicionales, si logran contar con recursos y garantías para desarrollar campañas y procesos de construcción de acuerdos en sus territorios.

Es de vital importancia que los medios de comunicación, las organizaciones internacionales y no gubernamentales, la academia y la sociedad civil presten especial atención y apoyen decididamente este proceso político sin precedentes, crucial para la irreversibilidad de la paz en Colombia.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Profesor del programa de Ciencia Política y RR. II., UTB.

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