Eliminar contacto

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Gracias a la tecnología de las comunicaciones, los que nacimos a mediados del siglo pasado hemos experimentado muchos cambios que afectan de manera positiva o negativa nuestras relaciones afectivas, y los momentos tristes o alegres que suceden en el camino de la vida.

Los jóvenes de hoy nunca han experimentado la inmensa emoción que se sentía cuando se estudiaba lejos y se recibía una carta de la novia, unas perfumadas, otras con un sello caliente de cera con forma de corazón o las iniciales de la amada. Sí, el E-mail es mucho más rápido, pero es frío y el corazón no salta como lo hacía el mío cada vez que iba al buzón y encontraba una carta de mi eterna novia Margarita, escrita por su puño y letra, reafirmándome su amor por mí, y en papel aromatizado.

Luego llegaron las tablet y los teléfonos inteligentes y acabaron de un tajo con la bola de uñita, el trompo, la peregrina, la tapita, el escondido y todos los demás juegos infantiles que ayudaban a la socialización de los niños. Claro, hoy tienen toda la información del mundo a un clic de sus dedos, pero a un costo muy grande en las relaciones interpersonales, hasta el punto que se ven reuniones de niños o adultos, inmersos en el Whatsapp de sus celulares, sin dirigirse una sola palabra. Los teléfonos inteligentes acabaron con los directorios telefónicos y nos obligaron a guardar manualmente los contactos que usamos en su memoria o eliminarlos si dejan de existir. Supongo que igual a mí, todos sentimos un gran dolor cuando eliminamos el contacto de un familiar o amigo querido que se fue para siempre. Es un paso sencillo, pero que encierra un profundo significado y una triste aceptación de lo inevitable de nuestra condición humana y de que todo llega a su fin. Ojalá inventen pronto el celular que automáticamente nos ahorre ese doloroso paso, ¡Cuánto sufrimiento nos ahorraría!

Hoy me tocó eliminar el contacto del inolvidable caballero Jairo Vélez De La Espriella. ¡Se me arrugó el corazón! Así también me sucedió cuando tuve que eliminar los contactos de Juancho Trucco, Carlos Otero, Cachete, Capi Lombana, Capi Tamayo y otros amigos queridos que ya nos dejaron. La eliminación más dolorosa fue la de mi hijo fallecido: me tuve que llenar de un valor infinito, solo fui capaz de hacerlo después de varios meses de preparación espiritual, lo que significó mi despedida final, ¡el dejarlo ir!

Al menos nos queda el consuelo de que la tecnología nunca podrá destruir ese sitio inexpugnable en el corazón, donde guardamos los recuerdos de nuestros familiares y amigos queridos que nos dieron tanta felicidad. Allí seguirán viviendo mientras el corazón palpite, porque la vida es eso: Recuerdos. Que descanse en paz Jairo, su decencia y su legado quedan en la memoria de todos sus seres queridos, hijos y amigos que tuvimos la fortuna de conocerlo.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS