Columna


En casa de herrero... cuchillo de cartón

AMBROSIO FERNÁNDEZ

26 de noviembre de 2020 12:00 AM

“El reality de Cartagena”, al que me he referido en varios escritos durante este 2020, ha tenido un nuevo episodio que tiene también como foco la casa estudio en la que se ha convertido la Alcaldía Distrital. En este caso los medios han anotado que el “matrimonio” entre William Dau y Cynthia Pérez ha terminado, por cuenta de la confirmación de la falsificación de títulos académicos por parte de Pérez.

La situación hacía insostenible la contratación de Cynthia en la Alcaldía y además de enredar al alcalde, este hecho se convierte en un episodio lamentable en una administración cuyas principales banderas de campaña y gubernamentales son la lucha contra la corrupción y la transparencia en lo público. Ha hecho bien Dau en prescindir del trabajo de Pérez, de quien además ha anotado que era su representante en los barrios populares. Sin embargo, y al margen de si fue buena o mala la labor de la llamada primera dama, este episodio sí devela algo más de fondo en torno a la Alcaldía.

La falsificación de los títulos es una práctica común en los cargos públicos en Colombia, además de un hecho que no tiene presentación ética, ni moral; es un error infantil. En momentos en que el acceso a la información se ha facilitado para todos, era cuestión de tiempo para que se confirmara la dudosa procedencia de los documentos o “cartones” presentados por Cynthia. Dau, que ha cimentado parte de su trayectoria y prestigio en la veeduría, que lo llevó a ser la sorpresa en las elecciones locales de 2019 en Colombia, debería haber tenido claro esto y haber tomado previsiones extra, por los menos con los funcionarios de su círculo más cercano.

En la administración pública y más en la de una ciudad tan compleja como Cartagena, las buenas intenciones no son suficientes y este hecho también es una muestra de la inexperiencia y de las primiparadas que ha cometido Dau. La preparación, el diagnóstico y el establecimiento de una hoja de ruta clara para actuar frente a las más urgentes problemáticas de la ciudad, son más necesarias que las consignas, los insultos o los contenidos virales. Dau es lo que se conoce como un outsider, una figura que no responde a la política tradicional y por ende está en el foco de aquellos que algunos han denominado “viudos del poder”. Dau debe tener claro que estos errores no se los puede permitir, que a papaya puesta, papaya partida. Porque en casa de herrero... cuchillo de palo; o en este caso, de cartón.

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