Columna


Esfuerzo fiscal regional

JAIME BONET

JAIME BONET

02 de agosto de 2020 12:00 AM

El Ministerio de Hacienda presentó el Marco Fiscal de Mediano Plazo en donde se estima que el déficit fiscal llegará al -8,2% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 y -5,1% en 2021. En estos dos años no se tendrá en cuenta la regla fiscal, la cual se retomará en 2022. El informe plantea la necesidad de una reforma tributaria que recaude 2% del PIB. A raíz de esta propuesta, hay un debate de lo que debe ser esa reforma.

Uno de los puntos discutidos es el esfuerzo fiscal de las regiones. En una reciente columna, el profesor Sergio Clavijo indicaba que, a pesar de la descentralización política y fiscal, el gobierno central de Colombia continúa cargando con la dura tarea de elevar el recaudo tributario. La creciente demanda de gasto no es vista como una obligación compartida con las regiones, las cuales padecen de pereza fiscal.

Ante estos argumentos es bueno precisar la forma en que se financia el sector público alrededor del mundo. El gobierno central suele administrar las bases tributarias más importantes: los impuestos a la renta, a las actividades económicas y al comercio exterior. Por su parte, los gobiernos subnacionales terminan administrando las bases tributarias menos dinámicas como el predial o los impuestos a los vehículos o licores.

Esto suele suceder, en parte, porque algunos tributos son mejor administrados desde una entidad central. Por ejemplo, el recaudo del impuesto a la renta por un organismo nacional es más adecuado cuando los individuos y las empresas pagan sin entrar a detallar dónde se originó el ingreso. Si existiera un impuesto a la renta en cada departamento, tendrían que hacer pagos en cada entidad territorial de acuerdo con las reglas vigentes en cada uno. Esto podría complicar la situación para empresas o personas que tienen negocios en todo el país.

Lo que se ve en Colombia no es muy diferente a lo que sucede en el mundo. El gobierno nacional recauda cerca del 80% de los ingresos fiscales y los subnacionales el 20%. En estos últimos, los municipios recaudan el 70% pues poseen los impuestos más dinámicos: el predial y el de industria y comercio. Como en otros países, la baja recaudación de los gobiernos locales es compensada con transferencias del gobierno nacional para cubrir el gasto ejecutado por departamentos y municipios.

Así funciona el mundo y Colombia no es la excepción. Si algunos expertos quieren cambiar esto, tendrían que asignarle a los municipios y departamentos bases tributarias más robustas. No es simplemente acusar de pereza fiscal cuando no cuentan con los tributos que realmente generen ingresos para hacerlo.

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