Columna


Esperamos su venida

IGNACIO MADERA VARGAS

03 de diciembre de 2023 12:00 AM

La Iglesia católica inicia hoy el año litúrgico con el tiempo denominado “Adviento”, preparatorio a la llegada del Mesías. Esta palabra hace referencia a la espera de la llegada de algo nuevo, de un tiempo diferente, de la visión de una luz grande en medio de la oscuridad de la noche. Por ello, llama la atención que, en lo relativo a esta espera, las palabras de Juan el Bautista tengan una clara y urgente llamada: ¡Conviértanse!

El término griego metanoia, que se traduce como conversión, tiene un significado más profundo que el simple cambio, se trata de una transformación de la conciencia y el actuar; de una manera diversa y nueva de asumir la realidad e interpretarla. Por ello, la urgencia de convertirse exige transformación desde dentro y acciones eficaces que se noten fuera, para que así se consolide la esperanza y no sea posible perderla, porque perder la esperanza es tan grave como perder la fe, o quizá mucho más; porque entonces se anulan los sentidos de la existencia y vamos perdiendo norte para orientar con transparencia, la vida.

Adviento, como tiempo preparatorio a la llegada del Mesías, puede ser una ocasión singular de reflexión y reorientación de lo que somos como personas, como ciudad y como país. ¿Será posible pensar que los elegidos en las distintas instancias del poder, que se confiesan católicos se reunieran en oración a dejarse tocar por el magisterio del papa Francisco en Evangelii Gaudium, de manera que ello redundara en una conversión en el modo de ejercer la política, aunque les cueste no ser reelegidos la próxima oportunidad? Sería el mejor de los advientos para todos nosotros. Y ni qué decir de nuestra ciudad ahogada en las aguas putrefactas de alcantarillas y mareas donde las soluciones de las clases dominantes parecieran ser cambiar de un barrio otrora elegante a uno de mejor valía, con pocas o ninguna inundación. Conversión, hermanos dirigentes, conversión desde dentro y acciones hacia afuera es la petición de Adviento.

Esperamos la venida de Jesús si en el hogar este año papá y mamá inician conversaciones con sus hijos acerca del nivel de su fe y de la manera como pueden ser niños, adolescentes y jóvenes alternativos a tanta corrupción de la conciencia y lesión a los valores de la paz y la solidaridad que se inyectan a través de las redes sociales.

Rectifiquemos la senda, allanemos el camino, es la hora de ponerle fundamento a la esperanza, más allá de palabras lisonjeras. Así adviento es una llamada a la transformación desde lo pequeño que repercuta en las instituciones y las estructuras maltrechas de la patria. Quien viene es el liberador de toda opresión anunciando la llegada del año de la gracia fortaleciendo, por la conversión, las nuevas posibilidades que le demos a la esperanza a pesar de todo.

*Teólogo, Parroquia Santa Cruz de Manga.

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