Ética y dignidad

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Aunque Cartagena no sea una persona natural, podemos decir que, al ser un indiviso en estructura, es la casa que nos cobija como ciudadanos moradores o foráneos. Urgentemente necesita recuperar su dignidad a través de una ética de corresponsabilidad. Da la impresión de que la palabra ética está trillada, perrateada y en desuso, pues a pesar de tenerla como referente en cualquier contexto para lograr resultados justos y determinar si una persona es de bien o actúa a lo bien dentro de un contexto social que reclama a gritos un mejoramiento en los aspectos recalcando la convivencia ciudadana, exenta de corrupción y de vicios del consentimiento, hace parte de una muletilla que se ha ido desgastando y alcanzando el olvido. Sí, nuestra memoria es de olvido como “El olvido que seremos” que nos narra Héctor Abad Faciolince y como todas las amnesias a que nos han acostumbrado la maquinaria política que a pesar de los prontuarios turbios que engrosan cada día con sus comportamientos, siguen osados, persistentes y sin claudicar hasta poder alcanzar sus fines malintencionados o fraguados en beneficio propio. No quiero decir, como he repetido muchas veces, que siempre pasa lo mismo, que quedan los mismos, que siempre son los mismos “bandidos” que salen elegidos (cosa que no es mentira), quedando amorfos durante varias administraciones, aún y a pesar de conocer las hojas de vidas de nuestros elegantes caballeros y damas de cuello blanco que se prestan para ver quién cae y vota por él o ella. Quisiera lanzarme a la Alcaldía de Cartagena, mis estudiantes me dicen, postúlate Miss y les contesto que jamás me elegirían, primero porque nunca haría tramoyas con el dinero ajeno y menos de una masa que excede de novecientas mil personas, y segundo, porque no tengo prácticas políticas, aunque la política como tal es un área interesante. Por eso insisto en que deberá hacerse una reforma en la CPC entre muchas, los requisitos de las personas que deseen ocupar cargos públicos, sus hojas de vida deben estar libres de cualquier insinuación de problemas con la ley o escándalos que vayan en detrimento de sus representados, porque no puede ser posible que estemos dirigidos por personas que carecen de ética personal, profesional, colectiva y una dualidad en la moral que afecta la buena fe de los votantes expuestos a la suerte de las sucias intenciones de sus gobernantes. Si de los postulados no hay ninguno que no tenga un lunar en su hoja de vida, ¿qué hacer? Seguramente cada persona está llena de defectos, pero no son corruptas porque tienen clara la ética responsable para sí y por los demás. Recuperemos la dignidad Cartagena, que no nos pase lo vivido. No a los viciados.

*Escritora

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS