Columna


Gloria Estrada debe renunciar

JAVIER RAMOS ZAMBRANO

16 de enero de 2022 12:00 AM

Los resultados de la Encuesta Virtual 2021 #MiVozMiCiudad, de Cartagena Cómo Vamos, arrojaron que el 78% de los encuestados tienen una imagen desfavorable del Concejo Distrital. El 81% de los encuestados de Cartagena evaluaron como mala la gestión del cuerpo edilicio, el 13% la calificó como ni buena ni mala, y solamente el 5% dijo que es buena. No es un secreto que nuestro cabildo, desde hace años, tiene mala fama, y que escándalos como los “libritos” que se leyeron varios de ellos para elegir a la contralora distrital en 2016, afianzaron el desprestigio.

También es cierto que con la llegada de William Dau a la Alcaldía, los concejales estuvieron más expuestos a la opinión pública, no por los debates o la discusión de proyectos que necesita la ciudad, sino por los constantes rifirrafes entre el mandatario y ellos, calificados por él como “malandrines”. Lea aquí: Dau vs. Concejo

Sin embargo, la reciente captura de la presidenta de la corporación, Gloria Estrada, por porte y tráfico de estupefacientes, puede enterrar la poca (si es que aún en verdad le queda) confianza que se le tiene a esta institución.

Hasta ayer en la noche, el silencio del Concejo Distrital, en su conjunto, sobre este hecho, era sepulcral. Solo un par de cabildantes se habían expresado a través de sus redes sociales, ambos pedían celeridad a las autoridades “por el bien de la ya frágil institucionalidad del Distrito”.

Está bien que quieran tener prudencia porque la ley dice que las personas gozan de presunción de inocencia; lo que no se entiende es por qué no se pide que se separe de la presidencia del Concejo, mientras se defiende de un escándalo que no solo deja mal parados a los concejales, sino a toda la ciudad. Que iba un kilo de cocaína en la camioneta, es cierto. Que ella iba en la camioneta, es cierto. Su abogado estaba diciendo que la droga pertenecía a otro ocupante del vehículo del que nadie da razón; ahí sí tuerce la puerca el rabo. Como sea, mientras el juez decida sobre su futuro, lo más sensato es que renuncie y así evitar más golpes a la credibilidad de las instituciones.

La reacción de Funcicar sí fue oportuna, esa misma noche tachó el hecho de “lamentable, vergonzoso y de gran impacto a la imagen del Concejo Distrital de Cartagena”. Y recalcó la importancia de que la Corporación “reaccione rápidamente y asegure que esta situación no altere la actividad normativa y de control político de la ciudad”.

El Consejo Gremial fue más allá y dijo, con razón, que “para reanimar la confianza en el Concejo Distrital, exhortamos a la ciudadana Gloria Estrada a que dimita a la presidencia de la corporación”.

Anoche, mientras terminaba de escribir esta columna, informaron que legalizaron la captura y que la audiencia continuará el martes. Empieza el tiempo a correr, mientras esperamos la resolución de la justicia, la decisión moral y política debe adoptarse. ¡Que se aparte! Lea aquí: El debate y la mentira

*Periodista. Magíster en Comunicación.

Twitter: @javieramoz.

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