Columna


Gobernados por un chabacán

ÓSCAR BORJA

19 de septiembre de 2020 11:09 AM

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, me he repetido varias veces mientras me confieso y pido perdón a Dios por haber votado por el chabacán que hoy gobierna Cartagena.

Vocabulario soez, un actuar lleno de populismo y un discurso anti corrupción que no ha pasado de ser una retórica repetitiva, porque los resultados NO se han visto, es el día a día del alcalde de Cartagena, su idiotez crece a ritmo acelerado, mientras la inseguridad, la pobreza y el abandono, se multiplican con mayor rapidez. Una administración sin obras, sin proyectos, sin hechos, sin esperanza, es lo que se vive en nuestra querida Cartagena.

El distrito y sus entidades están en caos, los escogidos por mérito con hojas de vida ejemplares, son declarados insubsistentes, o terminan siendo echados de la administración como “perro en misa”, otros por dignidad han presentado su renuncia. El alcalde Dau es omnipotente, (que lo puede todo, que está dotado de gran poder e influencia), lo que no ha demostrado es estar dotado de inteligencia, ni ha demostrado capacidad para gobernar, sus asesores han demostrado su ineptitud e inexperiencia, con el populismo, el irrespeto y las polémicas peleas con el procurador, con sus adversarios, que mantienen al alcalde tan ocupado, que dirigir el progreso de la ciudad, no está en su lista de prioridades, ni se ha sentado a pensarlo.

Problemas de inseguridad sin planes de acción, la ciudad llena de basura, las calles llenas de huecos, la Boquilla llena de invasiones, la defensa jurídica enredada perdiendo procesos que representan millones de dólares, las sede de las oficinas de transito de Marbella, apunto de ser desalojadas por no pagar los cánones de arriendo, en pocas palabras no hay nada, la administración del distrito es un caos; no queremos escuchar más sandeces ni estupideces señor alcalde; estoy seguro, que ustedes queridos lectores, igual que yo, quieren una ciudad que progrese, que salga adelante, ordenada, segura y amable.

Solo el cambio de pensamiento y de actitud de William Dau, nos garantizará que el tan anhelado cambio ocurra, de lo contrario, que Dios nos proteja y que ojalá lo destituyan rápido. No podemos seguir siendo gobernados por tremendo personaje, sin obras, sin hechos, sin esperanza y en manos de un chabacán.

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