Columna


Guerra urbana

MIGUEL YANCES PEÑA

10 de mayo de 2021 01:59 AM

Estamos en la era del “pluri amor egocéntrico”. Aquel que consiste en desear ser querido por muchos, sin tener la capacidad de dar en reciprocidad. Es la moda que ha creado la tecnología de Internet y las redes sociales. Y no tendría nada de malo, si no contaminara también a nuestros políticos, que para ellos son votos, y en especial, a nuestros gobernantes, porque los maniata pensando siempre en agradar. Sin embargo, “un hombre hace lo que debe, a pesar de las consecuencias personales, a pesar de los obstáculos, peligros y presiones, y eso es la base de la moral humana”, escribió Winston Churchill.

Tomar decisiones razonadas e inteligentes; equilibradas, justas y sin apasionamientos o sesgos, es una tarea muy difícil, en especial cuando involucra a otros, o afecta sus intereses. Y encontrar “equidad” en estos últimos casos, es imposible, porque falla, o no se entiende ese concepto.

En su acepción más elemental, equidad es, beneficios o perjuicios iguales para todos. Pero no, porque cantidades iguales de cualquiera de los dos puede ser inocuo para unos, y mucho para otros. No es cierto el refrán de que “todos en la cama o todos en el suelo”, aunque muchos lo reclamen. Creo que no es necesario complementar con ejemplos. Es más justo, al momento de tomar decisiones, cuidar que cada uno reciba según sus falencias y necesidades, y aporte según sus capacidades y posibilidades. Asunto por demás subjetivo. Conclusión, la equidad es un “concepto” muy subjetivo.

Pero no es ese el tema de reflexión de esta. Solo me sirve en la medida en que explica, junto al “pluri amor”, por qué los gobernantes son tan temerosos al momento de tomar decisiones, y por qué nunca podrán dejarlos contentos a todos. No obstante, en la coyuntura actual es peor, porque todo lo que haga o deje de hacer el gobierno, será tomado por la guerrilla (los seguiré llamando así, aunque quieran hacerse llamar desmovilizados) como pretexto, no como un fin.

Las restricciones impuestas por el gobierno con motivo de la pandemia ha generado todo tipo de inconformidad, porque aunque el gobierno crea que las ayudas están llegando a todos, y que son un sustituto válido al trabajo productivo, no es así. Las marchas son el pretexto perfecto para salir del encerramiento y protestar, y la guerrilla sabe sacar provecho de ello.

Es la guerra urbana con que Santos nos intimidaba para que le respaldáramos el acuerdo de la Habana, que se vendría si no se firmaba. En su despiste, o en su mezquino interés, ignoró la historia nacional y no le creyó a Churchill cuando dijo: “Se le dio la posibilidad de elegir entre la guerra y el deshonor. Usted escogió el deshonor y tendrá la guerra”.

Unas personas son importantes para otras, sólo en la medida que les generan beneficios. Nadie lo es en sí mismo. Y ese deseo de sentirse importante, es por onomatopeya el “pluri amor”.

*Ing. Electrónico, MBA.

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