Gustavo Balanta vive

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Gustavo Balanta vive, escribió Rafael Escallón. Gustavo es el presente mismo, por cuanto sus enseñanzas, su ejemplo perdurará, porque está lleno de la ciencia de lo correcto, de un altísimo sentido de humanismo, de justicia social, y de un profundo amor por los afros, por los más débiles y por la sociedad en su conjunto.

Balanta, de convicciones firmes, entendía como el que más, que nunca hay que renunciar a la construcción de un país, de una ciudad sin racismo, sin discriminación, porque sabía que los problemas indicaban el rumbo de las soluciones.

Balanta, hombre, respetuoso, decente, de aguda inteligencia, y de acciones, no conocía la palabra rendición, anhelaba una ciudad equitativa, por ello, en sus convicciones abnegadas, está la clave para seguir adelante.

Balanta de inquebrantable identidad africana, nunca fue inferior a sus compromisos, símbolo de altruismo, crítico, dialéctico, didáctico, que diagnosticaba objetivamente la realidad política, económica y social.

Balanta, afrodescendiente, amigo cercano, lleno de humildad y carisma, propios de la espontaneidad africana, caracteres que tienen la fuerza ancestral de hermanarnos, por cuanto los afros, los negros, somos parte de una familia, unidos por la historia y la genética. Balanta lo comprendía y practicaba a plenitud.

Balanta, autodidacta de las ciencias, portador de inmenso saber acumulado de experticia social, guiado por las divinidades negras, sembró esperanza, aptitud rebelde y empadronadora de las luchas cimarronas.

Balanta seguirá viviendo en cada uno de nosotros, porque como señalaba el padre Rafael Castillo, en las honras de su partida carnal, es punto de partida para fortalecer un compromiso, con la siembra que él quiso plantar, por ello, en lo que fue el eje vital de su misión de vida, la defensa de las comunidades negras, raizales y palenqueras, seguirá siendo la fuente para proseguir.

Balanta, tu reto persiste, porque las distintas formas de esclavización son preexistentes, estas, son nuestros rivales, por ende, la lucha por el territorio y los derechos de las comunidades negras, continuará, sin pausa, con método y civilizadamente, de la mano de tus instrucciones y la adiestrada sabiduría que difundistes.

En tu nueva vida, en las alturas y a la altura de Martin Luther King, Nelson Mandela, Malcolm X, Benkos Biojó, Alexandre Petión, entre otros personajes, sentiremos con intensidad la poderosa energía, que nos obligará a cumplir con los deberes de la africanía, para desarrollar con contundencia, tus nobles y magnánimos propósitos.

Balanta nos dejó también su poemario, este, una mezcla de realidad y ficción, propios de este gran líder, que tuvo “la facultad para representar mentalmente sucesos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales pero no están presentes.”

La muerte de Balanta no apagará sus visiones, estas han quedado en el imaginario colectivo, en sus amigos, en sus hijos Beni, Yassir y Efráin, ellos, ejemplos de humanidad, probidad e integridad.

La fecha de tu partida no será una más del calendario, sino el catalizador que nos impulsará cada día a desafiar la ignominia, para construir un país, un departamento, en paz y equidad. Descansa en paz, amigo.

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