Columna


¿Habitante o ciudadano?

MARIA FERNANDA MARTINEZ

21 de enero de 2021 12:00 AM

Hace unos días escribí un blog en el que demostraba mi indignación por la irresponsabilidad y desidia colectiva con la que cerró el 2020 y comienza el 2021 respecto al COVID-19 en Cartagena, a lo que mi amigo, el historiador Moisés Álvarez, me respondió: “Queda claro que no hemos podido consolidar un sistema educativo que forme ciudadanos conscientes, lo cual aplicado a la actualidad significa que a estas alturas hay un grueso número de habitantes que no son ciudadanos, por eso su actitud inconsciente, incoherente y hasta ignorante”.

En efecto es una reflexión muy acorde con estos tiempos. Del millón y pico de habitantes en Cartagena, ¿cuántos serán verdaderos ciudadanos? ¿Ciudadanos conscientes que reconozcan sus deberes y derechos? ¿Ciudadanos que devuelvan el vuelto cuando les den de más? ¿Esos que con esto del COVID han sido conscientes de la calamidad pública y con su comportamiento no contribuyen a los contagios? De allí la diferencia entre ser habitante o ciudadano. Habitas una ciudad porque naciste o te tocó por alguna razón vivir en ella y solo eres parte de una estadística, vives tu individualidad y poco o nada te interesa lo que pase. Eres ciudadano cuando tus actos van en pro de su desarrollo y sostenibilidad, cuando te une a ella mucho más que el arraigo natural. Lo eres cuando reconoces tus responsabilidades y derechos, cuando no eres indiferente, cuando te informas y opinas acerca de lo que sucede a tu alrededor.

Lo visto en este fin del 2020 e inicio del 2021 ha sido reprochable. Somos la ciudad que encabeza el mal comportamiento ante la pandemia en el país. Nos han sacado todo tipo de memes, fotos de nuestras calles abarrotadas de turistas y cartageneros sin cumplir los protocolos, cierres de establecimientos donde había aglomeraciones, circulan por todos los medios. Algunas de nuestras playas son el punto de encuentro de la irresponsabilidad y la indolencia.

Las cifras de estos primeros días del año lo ratifican. Ya vimos el resultado de la desobediencia civil de finales de año y puente de Reyes, los contagios van en ascenso de la mano de la relajación de la gente frente a las medidas de bioseguridad, y las políticas locales y nacionales que no ayudan. Me da escozor pensar en los turistas que al no mostrar la PCR los dejaron entrar con la condición de permanecer en aislamiento...

Como lo indicaba Moisés, el problema es nuestro sistema educativo, un sistema que se preocupa más por formar niños y jóvenes que sepan sumar, restar y leer, que por entender su papel en la sociedad. Necesitamos chicos que desde sus hogares vivan a través de sus padres el ejemplo de ciudadanía y desde temprana edad comprendan que tienen deberes y derechos, y cuando adultos deberán con sus actos contribuir a hacer de este, un mundo mejor.

*Asesora de Comunicaciones. Magíster

en Gestión de Organizaciones.

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