Columna


Historias de playa

SALVATORE BASILE FERRARA

28 de octubre de 2020 12:00 AM

La malla. Una red antitiburones protegía a los bañistas entre el espolón Iribarren y el siguiente, además la Alcaldía ofrecía un premio de hasta 50.000 pesos por tiburón capturado y los recibían en la dirección de tránsito que quedaba frente al Banco de Bogotá.

La Quemada. Cuando Marlon Brando abandonaba el set de filmación para escaparse literalmente a Los Ángeles, la playa se llenaba de jóvenes leones italianos miembros de la troupe de la película que invadían este espacio público ataviados en escandalosos bikinis. Muchas amistades, algunos amores, hasta matrimonios se fraguaron en esta playa libre donde no había ni vendedores ni masajistas ni quioscos.

Festival de Cine de Cartagena. En estos años el único Grand hotel de la ciudad era el Hotel Caribe, la playa al frente era visitada por todas las estrellas invitadas por don Víctor Nieto, no puedo olvidar un histórico encuentro de Jack Nicholson y Román Polansky que perfeccionaron la idea de la espléndida película Chinatown, sí señores, esta película nació en Cartagena; y una famosa pelea de Trevor Howard con mi suegro el Conejo Lemaitre, Tony Richardson y la bellísima Michelle Philips de los Mamas and Papas, y los desnudos de una starlet americana, y Werner Herzog, los mejicanos Hugo Stigtlitz, la italiana Francesca Romana Coluzzi, Ugo Tognazzi, Amparo Grisales en todo su esplendor, y tantas otras estrellas que le dieron a esta playa que se llamaba la playa de los González, el nuevo patronímico de “Playa Hollywood” La Roulotte. Como premio de despedida los productores de la película “El Corsario Negro” me regalaron una magnífica casa rodante de unos 10 metros de largo que transformamos en un snack bar, nuestro Luis Durier pintó en la fachada un bellísimo grafiti y parqueamos frente al jardín de seguros Tequendama, era la única fuente de refresco en toda la playa y se volvió el sitio que puso de moda ir a la playa. Con Ángelo Filippini construimos una cancha de voleibol al frente del bar, atendido de toda gente de cine, Divo Cavicchioli, fotógrafo, y Marilú Carteny, vestuarista, se ocupaban de la cocina que era mínima pero servía unos platillos delicioso. Al bar estaba yo con un ayudante de lujo, Daniele Senatore, productor premio Oscar. Se volvió el punto de llegada de todos los frecuentadores de la playa y cuando Gabriel García Márquez y Mercedes se volvieron nuestros clientes fijos el éxito de la roulotte fue definitivo.

El tractor. Ver la organización, la sectorización, el orden, la limpieza de esta nueva playa querida por nuestro alcalde William Dau me da la impresión de haber cambiado de país, ni las organizadísimas y carísimas playas italianas del Adriático son tan pulcras y agradables como esta nueva imagen de nuestro patrimonio turístico más grande. Gracias alcalde.

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