Hugo Chávez vs. Carlos Marx

27 de enero de 2010 12:00 AM

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Venezuela va a sufrir un retroceso enorme si su presidente insiste en aplicar unas medidas económicas que la historia misma desenmascaró por ineficaces y patrocinadoras de un enorme aparato burocrático que con el tiempo termina corrompiendo. Y es que expropiar activos privados para que el Estado asuma el control en asuntos tan variados como disímiles, como la industria petrolera, el manejo de la banca y las finanzas, la televisión, la comercialización de mercancía tanto de la canasta familiar como de la que está fuera de ella, es una muestra de un anacronismo que raya en incompetencia, o en fantochería. El presidente Uribe tiene razón al afirmar que por el camino del bloqueo a la iniciativa privada se llega a la agudización de la pobreza, y con ello quien como de costumbre termina pagando los desaciertos (¿o desafueros?) son las clases menos favorecidas. Sin duda a Marx se le debe mucho por sus aportes en el impulso a las ciencias económicas; pero no entender las circunstancias en las que los desarrolló y con ello no ser capaz de hacer el ejercicio de filtrado de sus teorías para poder contextualizarlas, es un error que van a pagar los venezolanos. Cuando Carlos Marx advirtió que la concentración del capital en pocas manos era la gran contradicción del capitalismo y lo que predisponía a su propia desaparición al no poder evitarlo, tenía razón. Pero las situaciones que forman el contexto en el que lo dijo eran, entre otras, la existencia de un sistema feudal, el esclavismo, el saqueo de los colonizadores y el robo sistemático de tierras, y lo más importante, el sistema socio comunista no había fracasado porque no había sido experimentado. Y contrario a lo que hasta ahora de seguro estarán pensando los admiradores de Marx, no estoy diciendo que sus teorías no aplican, por el contrario, lo que aseguro es que deben ser contextualizadas. Al traer a la actualidad el concepto del capital en “pocas manos” se incluye a las pocas manos de quienes manejan el Estado, y esta exclusión de las mayorías genera, tanto en las expresiones más concentradas de capitalismo y del comunismo, toda clase de problemas sociales que con el tiempo son insostenibles. Cuando un grupo de personas, en el capitalismo salvaje, o el Estado, en el comunismo rancio, se convierten en los amos y señores de los activos a través de los mecanismos propios del sistema en el que juegan, y no son capaces de “extraer” aquellos valores imperceptibles que son los que realmente generan riqueza (que para el caso del Estado se resume en esa enunciación que tanto conocemos, y sufrimos, sobre que no es buen gerente), son culpables por igual de de dos eventos: de un lado de concentrar los factores que generan riqueza y del otro de estancar la economía al no aprovechar el intangible de los activos y la mercancía. Los dos sucesos, como es obvio, generan pobreza y exclusión. Son los dos males que debemos combatir como sea para avanzar en humanización y desarrollo. ***** Paz en la tumba de Meyda Meza de Palomo, una de tantas heroínas anónimas que con sus actos fueron abriendo paso a la mujer en el mundo de la política, al ser, entre otras cosas, la primera que como mujer ocupó una cartera como secretaria departamental. *Abogado y Analista Político bfzr_14@hotmail.com

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