Humanismo Digital

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Fui uno de esos egresados del bachillerato que no tenía ni idea la carrera que quería estudiar. En parte por inmadurez y en parte porque mis competencias básicas eran tan integrales que podía desenvolverme en cualquier carrera (en unas con más esfuerzo que otras).

Omitiendo la sugerencia de tomar un semestre sabático para estudiar inglés, ingresé a la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad Tecnológica de Bolívar en un intento de complacer a mi hermosa abuela mientras acallaba mi tendencia humanista y tiraba del hilo de la fascinación por la tecnología y los elementos automatizables (recuerdo que de niño me causaba curiosidad cómo funcionaban los pájaros bebedores de agua).

Después de un semestre, y aunque me encantaban las clases de algoritmos y diseño 3D, me di cuenta de que en mis tiempos libres trabajaba como reportero de un periódico comunitario de mi barrio, llamado ‘Mi Buen Vecino’. Ahí fue donde, gracias al director, terminé redactando la carta de transferencia que me llevaría a ser lo que soy hoy: un periodista de tecnología y multimedia en El Universal.

¿Por qué de tecnología? Porque mi fascinación por el tema siguió vigente aunque me encontraba redactando guiones y notas periodísticas, grabando y tomando fotos, locutando en radio, diseñando y, aunque no lo crean, escribiendo código HTML y CSS para páginas web gracias a un profesor (de esos a los que todo mundo le tiene miedo) cuyo lema se convirtió en mi lanza como profesional: “A cacharrear”, que en palabras simples significa que no debemos tenerle miedo a los computadores y que en la informática se aprende haciendo.

Muchos años después estaría redactando mi primera nota de tecnología para la web y me asignaron esta página de Doble Clic, más por desencartar al editor de turno quien vio mi interés en el tema.

(Lee mi blog: ¿Cuándo me enamoré de la escritura?)

Hice evaluaciones, recomendé muchísimas aplicaciones, compartí trucos informáticos y redacté inmensas notas elaboradoras con todo el conocimiento que adquiría cada vez que me topaba con cualquier aparato electrónico, innovaciones, descubrimientos o tenía entrevista con algún experto, emprendedor del sector o funcionario del MinTic.

Poco a poco la fascinación y el entusiasmo por la tecnología se convirtió en una posición más crítica que me permitió ser un periodista no tan nublado por la emoción que implica tener un dispositivo nuevo en mis manos. Me di cuenta de que el celular desplazaba interacciones sociales importantes en mi vida y prefería ver el mundo a través de una pantalla que tomar el difícil camino de vivir en sociedad. Estaba dejando de ser humano y mi felicidad ya empezaba a depender de un aparato hecho de silicio.

No quiero decir que mi entusiasmo ha disminuido, ni mucho menos. Por el contrario, creo que ahora disfruto más de analizar la tecnología desde un punto de vista más humanista y sin tanto fanatismo indefendible y ciego ante los riesgos de la tecnología. He encontrado valor en cuestionar el impacto de las tecnologías en nuestras vidas y comportamientos. He encontrado valor en ofrecerles a mis lectores un punto de vista más crítico y mesurado de las implicaciones éticas, filosóficas y morales de este mundo tecnológico tan vertiginoso. He vuelto a poner mi humanidad en el primer plano y he dejado mi fanatismo tecnológico en un plano más emocional filtrado por la razón.

Este es el objetivo de una corriente de pensamiento que viene tomando fuerza en Colombia. Estamos hablando del Humanismo Digital.

Más allá de tener a las humanidades como objeto de estudio, el humanista digital es alguien que pone en el centro de sus esfuerzos a las personas y a la sociedad global a la que pertenece. Este enfoque permite cuestionar y revaluar las maneras establecidas para tomar decisiones informadas, responsables y éticas sobre la forma en que una sociedad global se construye a partir del uso responsable de la tecnología, potenciando la automatización para el beneficio de la humanidad.

Pensadores como Leonardo Da Vinci, Andrés Bello y más recientemente Bill Gates, Richard Stallman, Steve Jobs (que en paz descanse) han demostrado cómo conjugar un pensamiento humanista con las herramientas tecnológicas. Lo anterior da como resultado importantes avances en diferentes industrias y campos del conocimiento.

Espacios como el ‘Foro de humanismo digital’ que Areandina llevará a cabo en Bogotá el próximo 22 de octubre son una invitación a reconocer la importancia que las facultades inherentes en nuestra humanidad, como la creatividad, la curiosidad y la empatía, tienen en el mundo digital y cómo han de ser desarrolladas para que a futuro el avance de la humanidad tenga una ruta donde lo que prima sea la justicia, la igualdad social y la diversidad como los motores del progreso.

Los invito a que abordemos este enfoque humanista que no solo permite navegar las aguas de un presente incierto, sino que también constituye la forma de empezar a construir un futuro más próspero y justo en el que los humanos sean los encargados de dirigir su destino como especie y hacer de la tecnología una herramienta para estar a la altura de los grandes retos que afrontará el mundo.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS