Imperdonable

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No aprovechar el derecho al voto en democracia, es dar oportunidad a que la minoría de sufragantes decida por cada uno de nosotros. En la abstención de las pasadas atípicas en Cartagena, entiendo cada vez más por qué tenemos el deseo de tirar a la tiña nuestra ciudad, de hecho, tirar la toalla, puesto que no creemos en nada de asuntos políticos, ni tenemos confianza en los que se postulan por ser siempre los mismos sujetos viciados hasta la médula.

El resultado de esta apatía, incredulidad, indiferencia e inercia, nos conduce a seguir llorando sobre la leche derramada y continuar viendo pasar los buitres que se cuelan al borde de la ciénaga, tragándose nuestras inconformidades y pasándose por la faja las necesidades de la ciudad mientras disfrutan sus triunfos a puerta cerrada como los héroes mitológicos en combate; aprovechando los poderes que les ha otorgado la madre naturaleza, en este caso para los gobernantes, los poderes que les ha otorgado la maquinaria montada para seguir saqueando el erario que hace unas décadas sigue a la deriva, convirtiéndose en polvito mágico que desaparece en un dos por tres sin saber cuál es su destino. Si hacemos un análisis concienzudo, a Cartagena hace muchos años no se le ha invertido ni medio peso o, si se ha hecho inversión, no la he visto por ninguna parte.

Hablo de los dineros del distrito, que entre otras cosas los funcionarios enrejados, no sé dónde los tengan encaletados. En cuanto a la inversión: las calles se desmoronan como galletas de soda, a Castillogrande, Bocagrande y el Laguito, donde se recaudan miles de millones de pesos por el pago del Predial, no le cabe un hueco más, las alcantarillas en cada esquina son focos de larvas, no hay andenes, no hay POT, no hay orden, no hay nada que equilibre la situación. Qué decir de los caños, la bahía, las inundaciones, la salud, la educación y otras muchas que todos conocemos de memoria, en esta ciudad que subsiste a pesar de los improperios y abusos que recibe a diario. Dan lengüetazos de asfalto, siembran tres árboles y nadie los riega, construyen un paseo peatonal y no le hacen mantenimiento, edifican una institución educativa y no le hacen seguimiento.

Es hacer para que crean, es demostrar que, si se invierte y, a la hora de un resultado es peor la medicina que la enfermedad. Bagatela de bagatelas, cantar de cantares, pregones, desempleo, ventas informales, inseguridad y la democracia agonizando cada vez más y, nosotros los cartageneros, los que queremos que salga a flote y los que salimos a votar, seguimos luchando y deseando que Quinto Guerra, nuestro alcalde electo, nos calle con todas sus obras e inversiones a la ciudad, esta boca que está rajada de hablar de desidia y corrupción. Salvemos a Cartagena.


licorcione@gmail.com

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