Columna


Impuestos territoriales

SIMÓN GAVIRIA

29 de octubre de 2020 12:00 AM

La Comisión de Estudio de Sistemas Tributarios Territoriales presentó sus propuestas para lograr aumentos en recaudo de ICA, licores, cigarrillos, etc. Identificaron los impuestos del uso del suelo como el futuro de la tributación territorial. Solo la actualización del catastro multipropósito en capitales daría $2.4 billones adicionales en tres años. Se podrían bajar tarifas y aun así recaudar más. Si se hace para toda Colombia, sería una revolución más allá de lo fiscal. Es tan obvio que hay que entender por qué no se está haciendo más. No hay descentralización más eficaz que los recursos propios, la independencia fiscal elimina el cabildeo por entidades bogotanas. A pesar de incrementos de ingresos departamentales de 209% en los últimos 20 años, estos solo representan 5,3% del recaudo total del país. Con el agravante que la mitad de los ingresos provienen de impuestos al pecado (cerveza, licor y tabaco). También existe una brecha de competencias en departamentos, los más sofisticados alcanzan a recaudar hasta el 45,2% de recursos propios, los más incipientes solo 6,6% del total de ingresos. Aún hoy solo 10% del territorio nacional tiene el catastro actualizado, el promedio de rezago es de 12,5 años, en más de 25 departamentos la desactualización es superior a 5 años. Esta realidad nos obligó a modernizar el catastro en 2015, empezando por romper el monopolio del IGAC. La competencia, aun entre entidades públicas, genera mejores resultados. Se habilitó a entidades territoriales para hacer su catastro y hacérselo a otros. En el piloto de Barranquilla vimos los resultados: costos de actualización cayeron 34 %, recaudo per cápita aumentó 50% y trámites pasaron de 30 días a unas horas. Al conocer su territorio, se formalizaron tantos negocios que el recaudo de ICA aumentó 25%. Con catastro y gestión fiscal, Barranquilla recaudó $154 mil millones anuales por encima de la tendencia. Hasta ahí bien, pero es difícil replicar. Prever que cada entidad construya experticia es ineficiente. Lo óptimo sería que existan incentivos económicos para que quienes tienen la capacidad, se lo hagan a los demás. Que, por ejemplo, Antioquia se lo haga a Apartadó. Los recursos de regalías o inclusive de las CAR, se deberían habilitar para actualizar catastro. También un porcentaje de incremento en la tasa de registro podría compensar, la actualización daría más de $300 millones anuales. Si no se compensa, va a persistir el rezago. Si las gobernaciones gestionan catastros municipales, lo razonable sería que manejaran integralmente todos los tributos. Si los municipios acceden, se compartiría el recaudo o cobraría por incrementos logrados, como se hace en ciertos países OCDE. Los beneficios son múltiples: economías de escala, eficiencia en procesos, transparencia y especialización en gestión tributaria. Cualquier reforma tributaria territorial debería tener como eje central el catastro multipropósito. Aunque hay que hacer más reformas en los otros tributos, este es un buen comienzo.

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