Indignación

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Escuchando la rueda de prensa que se convocó para presentar la decisión de la JEP sobre el caso Santrich, sorprende primero que lo que se anunció como una exposición sucinta, no lo fue; se repitió sin que fuera para aclarar, o hacer más comprensible lo que se quería hacer saber. Segundo, se esperaba una sustentación sólida del porqué, y lo que se escuchó fue una lectura victoriosa y enérgica de la decisión, sin más soporte argumental que el vencimiento del tiempo previsto para la presentación de pruebas por parte de los EUA. Y tercero, se acusó al ente acusador ante la Judicatura por anomalías cometidas durante el proceso.

Además, la sección de revisión de la JEP dejó en manos de la justicia ordinaria la continuación de la investigación. ¿Para qué, si los exguerrilleros están cobijados por la justicia transicional? No se necesita ser experto en estos temas, para afirmar que la providencia leída tiene muchos vacíos, incoherencias y contradicciones. Pregunto: Si la solicitud de extradición afirma que los ilícitos ocurrieron con posterioridad a la fecha límite para obtener el beneficio de no juzgamiento ni extradición, ¿no es suficiente la palabra del país solicitante; o cómo se demuestra, a quién correspondería hacerlo y a quien verificarlo? Las extradiciones se piden para juzgar en el origen, delitos contra el país solicitante; no son una condena a priori. Si se es inocente se demostrará allá, pero de paso, podría revelar nuevos hechos e implicados (no será una rueda suelta), y entregar las rutas que nunca se entregaron.

Cuarto, el lenguaje utilizado no contribuyó a la comprensión de la providencia; sólo gracias a las preguntas de los asistentes, se logró conocer que no es última instancia, queda el recurso de apelación. También, lo cual es absurdo, que no se podrá presentar nuevas pruebas, porque el caso está cerrado. Son dos situaciones que no logro comprender: una, esa, y la otra, que las pruebas ‘mal habidas’ no son válidas así sean contundentes.

Posteriormente las dos magistradas que se apartaron de la decisión, expusieron las convincentes razones que tuvieron para hacerlo. Una salida honrosa para la JEP pudo haber sido declararse no competente (por no haber forma de verificar las fechas) y dejar el caso en manos de la justicia ordinaria; pero no, prefirió dudar de la palabra de la justicia norteamericana, y proteger al delincuente solicitado en extradición. Por otro lado, la izquierda tan habilidosa para torcerlo todo, se enfocó en la renuncia del Fiscal (que no es importante, se nombra otro y listo); en lugar de mirar las implicaciones que conlleva la decisión para la misma Jurisdicción, y para el país que debe honrar acuerdos existentes.

En conclusión, con esa lupa que utilizó la JEP para el caso Santrich, no habrá prueba suficiente para ninguno de los delitos de las Farc, porque videos explícitos, fechados y con calidad (4K) nunca los encontrará para ninguna de las atrocidades cometidas.

*Ing. Electrónico, MBA.

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