Columna


Infame atropello

HORACIO DEL CASTILLO RESTREPO

02 de diciembre de 2023 12:00 AM

Movido por la frustración que produce la desprotección por parte del Estado de los derechos más fundamentales de la gente trabajadora y decente, quiero expresar mi indignación, en nombre de los miles de automovilistas, transportadores y gente humilde que a diario usan la Troncal de Occidente para movilizarse por muchos motivos diferentes, narrando los hechos que han estado sucediendo cada vez más a menudo en los infernales tramos Gambote-Malagana y El Viso- San Onofre, Sucre.

La creciente degradación de autoridad que hemos venido sufriendo aceleradamente ha consolidado narrativas mentirosas que han permitido que el legítimo derecho a la protesta sea ilimitado sin que se tenga en cuenta los derechos de los demás. Me referiré únicamente a los bloqueos de carreteras.

El día lunes 27 de noviembre, murió una señora en un accidente de tránsito en Sincerín (corregimiento de Arjona, Bolívar). Por doloroso que sea y lo justo que se pidan medidas para que se eviten más tragedias como esa, jamás se puede justificar el atropello que han sufrido miles de conductores que han quedado atrapados en dos días consecutivos de bloqueos desde temprano en la mañana hasta bien entrada la tarde ante la mirada desinteresada y cómplice de las autoridades que nada hacen con el cuento al derecho pacífico de la protesta.

¡No existe bloqueo pacífico! Esta es una vil mentira avalada vergonzosamente por un Estado y unas autoridades que ya no son capaces de proteger a quienes respetamos la ley, mientras los vándalos abusadores secuestran en la vía a miles de personas inocentes sin ellos actuar, y solo hacen presencia para (según ellos) evitar que roben a los secuestrados mientras sufren toda clase de perjuicios morales, físicos y materiales.

Mucha rabia e impotencia causa ver cómo este país se va despedazando en la anarquía y conductas que antes eran inimaginables, hoy ocurren dentro de la más pavorosa cotidianidad, como el saqueo de vehículos accidentados en esos mismos tramos, llegando incluso a abandonar a su suerte a la víctima sin importar su vida. Recuerdo que no hace mucho que en Gambote cerraron la vía en protesta porque en uno de esos raros casos la autoridad llegó rápido y evitó el saqueo de un camión accidentado.

Como si esto no fuera suficiente, en el peaje de Sincerín no levantan las talanqueras para que el tráfico fluya rápidamente después de un largo secuestro. Según entiendo es obligatorio. Las víctimas tienen que esperar por horas para poder pagar peaje. Ojalá la ciudadanía se atreva a derribar las talanqueras. Sería un acto de justicia y de paso vemos cuán firmes son las autoridades con las víctimas de semejantes atropellos, si se atreven a judicializarnos.

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