J. García Usta, 10 años

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

En mayo de 1995, a un grupo de jóvenes nos impresionaba un tipo de 35 años “aviejado”, que parecía saberlo todo sobre periodismo y literatura, y se comportaba como un curtido abuelo que creía más en nosotros que nosotros mismos.

Para quienes tuvimos el privilegio de compartir con Jorge García Usta (1960-2005) en El Periódico de Cartagena, era una cita obligada leer sus columnas de opinión semanales, los editoriales, el periodismo literario e investigativo y el magazín dominical Solar que dirigía.

En una época que no conocía el Internet y apenas preveía las TIC, Jorge laboraba también para la Universidad de Cartagena, el Festicine, impulsaba no pocas causas culturales y personales –por entonces un libro de poemas y una investigación sobre el periodo Cartagena de García Márquez. Era un hombre de familia que, además, sacaba tiempo para jugar fútbol.

Jorge, que creyó que “morimos sin conocer toda la miel posible”, fue el hijo para quien “la madre guarda las llaves de tu sangre”, el investigador que se aprestaba a vigilar los “setecientos recuerdos diarios”, el tipo que se aplicó en vida para que “los amores y las causas tengan código de estadio”.

Evoco todo esto porque ayer se inició la conmemoración de los 10 años de su muerte. Un grupo de entidades por donde Jorge pasó y dejó huella, y un grupo de amigos, ha organizado el seminario “Jorge García Usta, 10 años”, para valorar su obra poética, investigativa y periodística, y su influencia como gestor cultural en Cartagena y la región Caribe.

Con el seminario, que continúa el 4 de junio, se abre una agenda de eventos académicos y culturales que se extenderá hasta abril de 2016. Porque la de Jorge fue una obra duradera: como poeta nos consuela con piezas que humanizan el acoso diario y la plenitud de la existencia; como periodista nos muestra el interés por los asuntos del poder, el medioambiente, la cultura y la educación; como investigador social opone a la imagen de una Cartagena hispanizante, conventual y monocultural la de una urbe caribe en franca conexión con la nación colombiana.

En su condición de gestor descolló desde mucho antes de su papel en el comité asesor de las fiestas de independencia, pero gracias a este se consolidan sus intuiciones y liderazgo. En su cabeza maduraron los principios de una política pública de fiestas que ha debido abanderarse sin prevenciones.

Su inspiración perdura 10 años después de su muerte. Parafraseando al entrenador de fútbol Marcelo Bielsa, a quien Jorge admiraba, el líder “debe buscar ser interpretado más que obedecido”. La obra de Jorge crece incluso cuando ya se ha perdido el poder de la vida.

*Co-director del L+iD-UTB
aespinosa@unitecnologica.edu.co

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS