Columna


Jesús Olivero

CARMELO DUEÑAS CASTELL

04 de agosto de 2021 01:11 AM

Hubo una vez un rey bueno, pero con un gran defecto, le preocupaba demasiado su apariencia y su vestuario. Dos avispados, conocedores de tal debilidad, le prometieron confeccionar el vestido más elegante y hermoso. De contera sería invisible para los estúpidos. Para fabricarlo necesitarían ingentes cantidades de oro y joyas. Obviamente todo, incluido los pingües honorarios, pasó a manos de los pícaros sastres.

El reino entero esperaba ansioso el famoso vestido. El par de granujas simuló vestir al ingenuo rey con la inexistente prenda. El monarca salió al desfile como vino al mundo, asumiendo que veía, y vestía, lo que no existía esperando ocultar su estupidez. Todos elogiaron la prenda sin verla. Sin embargo, avanzado el desfile, un niño se atravesó y luego de detallar al rey y mirando a todos atinó a decir jocosamente “¡pero si va desnudo!”. Solo entonces el pueblo reconoció su estupidez y el vil engaño.

Un día como hoy, hace casi 150 años, falleció el autor del cuento “El traje nuevo del emperador” o “El rey desnudo”. Una de sus enseñanzas es que “no tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad”.

La verdad es que la COVI cambió al mundo, pero no a nosotros y solo las vacunas nos devolverán a una nueva normalidad. La evidencia sugiere que nuestras células de defensa son fundamentales para generar una respuesta eficaz, oportuna y permanente. Para esto es necesario identificar proteínas capaces de interactuar con nuestro sistema inmune y generar inmunidad sin producir alergia ni toxicidad.

Dada la gran dificultad de tal proceso un grupo de investigación de la Universidad de Cartagena, liderado por los doctores Jesús Olivero y Diana Montes, usó elaborados y complejos análisis por computador. Además, emplearon elegantes simulaciones y modelos de predicción por aprendizaje automatizado que les permitió evaluar las características de la población colombiana y finalmente reportar que YQPYRVVVL, entre otras proteínas, mostraron una cobertura mayor al 80% para la población colombiana. Estos hallazgos podrían ser útiles no solo para el diseño de una vacuna segura y eficaz sino para pruebas de diagnóstico más exacto y oportuno.

A diferencia de otros científicos, vestidos con las ínfulas de su ego y megalomanía, el doctor Olivero es un investigador de verdad, coherente en el pensar y actuar. Vestido de modestia, tras un arduo camino, años de estudio y trabajo productivo en investigaciones de impacto, lo han llevado adonde está hoy. Orgullo de la Universidad de Cartagena y de la región, con el apoyo adecuado, continuará esa difícil senda en busca de soluciones adecuadas, exactas y nuestras. Lo dicho: “La verdad es cuestión de método”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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