Columna


Juntos la salvaremos

RAFAEL VERGARA NAVARRO

17 de octubre de 2020 12:00 AM

Estoy entusiasmado, esta sentencia ordenó juntar voluntades y recursos, y en lo ambiental, cuando va en serio, las diferencias no tienen cabida. Combatir los males de las bahías nos obliga a todos. Restauramos o restauramos y tenemos 5 años. Gracias a la Procuraduría este fallo es punto de partida y de llegada; recoge la historia ambiental de un rincón del Caribe por el que en 1501 penetró las transparentes aguas Rodrigo de Bastidas y sus navegantes se embelesaron con sus manglares, peces, delfines, aves multicolores y corales. Le llamaron golfo de Barú. Reconocidas sus virtudes, comenzó a sufrir desprecio y maltrato. Por siglos nos ha alimentado, por sus aguas llegó la conquista, la colonia y la independencia; el comercio y la ciencia, y la esclavitud y la guerra.

Sus corales los vemos en las mezclas paredes en casonas y murallas, y sus aguas generosas, incluso hoy, siguen dándonos sus frutos y sirviendo de sumidero. En la sustitución de importaciones la bahía fue ofertada también como vertedero. Inderena enfrentó a un Mamonal donde pasó de todo. Entre 1971-77, Alcalis vertió mercurio por eso; por eso Basic halló mercurio y cromo superando el umbral. En los peces de las 14 estaciones reportaron además cobre, cromo, níquel, plomo, arsénico y zinc, y con ellos nos alimentamos sin análisis ni referencia del sitio de captura. La peor de la contaminación o la sedimentación es la acumulación de impactos analizados en la parte motiva del fallo, un “libro Blanco” del cuerpo de agua y sus orillas. Estuvimos con la misma norma de vertimiento de 1984 hasta el 2019. ¿Cuántos de los usuarios o abusuarios han reducido vertimientos dados los nuevos límites? Entre 2013 a 2019 se evidencia un grave deterioro del recurso hídrico e incapacidad de preservación de fauna y flora. Por eso es necesario solidificar la unidad y desarrollar un plan para lograr disminuir, parar, impedir y poder restaurar, cuidar, proteger, lo que es insostenible no va más. “2.000 toneladas diarias de sedimentos. 52 millones de toneladas en los últimos 26 años sedimentando y contaminando con una cuenca deforestada con más del 70% del total de los bosques originales” conmueven. En la solucionática este monstruo es esencial. Licitada en 2021 la obra del canal de Dique, en 5 años eliminaría los sedimentos, sólidos en suspensión, materia orgánica, plaguicidas, metales pesados y se regularían los flujos de agua dulce. Esencial construir el Plan de Ordenamiento Marítimo Costero y definir la capacidad de carga y poner límites al relleno de la Bahía Interior. Valorar la pegada de la Isla del Diablo al continente y la recepción de químicos líquidos al lado de los cruceros. A partir de las zonas de manglar declarar 3 áreas protegidas y una de ellas, completo, el arrecife coralino de Varadero.

*Abogado ambientalista y comunicador.

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