Columna


La actitud de Falcao

JAVIER RAMOS ZAMBRANO

26 de septiembre de 2021 12:00 AM

El exbeisbolista estadounidense de la Grandes Ligas Wade Boggs, alguna vez dijo: “Una actitud positiva provoca una reacción en cadena de pensamientos, eventos y resultados. Es un catalizador y desata extraordinarios resultados”. Esa es la actitud genuina que lleva al éxito a Radamel Falcao García, el delantero colombiano al que un reconocido comentarista de fútbol, en su peor momento debido a las lesiones, llamó “exjugador”.

A sus 35 años, cuando muchos prefieren ir a ganar más dinero a ligas poco competitivas, él decidió seguir en Europa, así sea en un modesto club como lo es el Rayo Vallecano, para tener continuidad, exigirse en la Liga española y seguir soñando con acompañar a la Selección Colombia en el objetivo de clasificar y, por qué no, jugar en el Mundial de Catar.

Falcao es el ejemplo de un líder que trabaja en equipo, que motiva dentro y fuera del terreno de juego: espera, alienta, rinde, corre, mete, salta... gol. En solo 35 minutos jugados en su nuevo equipo, ha marcado dos goles. El último tanto ante el Atlhetic de Bilbao es un reflejo de su personalidad e inteligencia a la hora de leer el juego: ingresó en los últimos minutos en estadio ajeno, provocó una falta y le dijo a su compañero lo que tenía que hacer para aprovechar el tiro libre. El balón llegó a donde él previamente lo pidió y con un cabezazo infló la red para un nuevo triunfo del Rayo.

En Argentina, España, Portugal, Francia, Inglaterra y Turquía han disfrutado de su talento y victorias; solo le faltan tres goles para llegar a las 300 dianas en el extranjero. Es el máximo goleador de este país, dentro y fuera, pues en la Selección lleva 35, 10 más que Arnoldo Iguarán. El Tigre es el jugador con más hinchas en la actualidad en Colombia, por su garra, por su carisma. Todos lo quieren, lo aplauden, lo respetan.

Él es consciente de que debe seguir entrenando para ser titular, para estar a punto, y lo hace con juicio, porque tiene claro que la indisciplina opaca al talento y aleja el éxito. Tiene la madurez que les falta a muchos futbolistas; es aterrizado, hombre de familia y de fe intacta. Es un ejemplo, y no solamente para los deportistas.

El samario lleva la casaca número 3 en honor a su padre, quien se lo llevaba a las canchas desde que era un niño, y donde le enseñó con humildad a soñar en grande, siempre con la mejor actitud. Como dijo Scott Hamilton: “La única discapacidad en la vida es una mala actitud”, y Falcao, pese a las lesiones, a algunas derrotas, no agacha la cabeza, aprende de las caídas, y lucha con mentalidad positiva por sus objetivos. Se merece todo lo bueno.

*Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz

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