Columna


La Bruja de Castillogrande

WILLY MARTÍNEZ

WILLY MARTÍNEZ

12 de agosto de 2020 12:00 AM

Un grupo de notables cartageneros que se hace llamar “Los Caminantes”, cumple en la madrugada agotadoras jornadas a paso firme entre Bocagrande y Castillo. Se han convertido en vigías del litoral, inspeccionan la bahía, el mar y diariamente le hacen un seguimiento al sol desde que se alza por La Popa. Desde sus sofisticados teléfonos de última generación toman fotos de gigantes barcos cargados de contenedores, cruceros repletos de turistas -antes del COVID-19-, yates de lujo, cosas curiosas de la naturaleza y captan el imponente colorido del firmamento, que a esas horas es de una majestuosidad indescriptible.

Sobresalen en el grupo “los veteranos” don Ramón del Castillo, Manuel Domingo Rojas, Mario Kure y Sebastián Herrera, quienes como viejos lobos de mar imparten órdenes y trazan las reglas a una tropa de caballeros de edad, todos pacientes del Dr. Antonio M. Martínez, guía y consejero de sus precarios “movimientos”.

Sucedió que estando Horacio del Castillo, Juan P. Reino, José Kappaz y otros fieles soldados de ese contingente caminando por Castillogrande, avistaron una boa en el mar y dice don Kike Segrera que el animal llamaba a Horacio con chiflidos y cantos seductores, lo cual causó mucha sorpresa a sus acompañantes. A medida que se aproximaban a las piedras coralinas la voz se acentuaba más y llenos de curiosidad se acercaron a la exótica serpiente. Kappaz les recordó a sus compañeros el suceso de 1608 cuando en Getsemaní hubo que llamar al alcalde Antonio Viloria, quien estando frente a una cascabel en plena calle y delante de los vecinos, lanzó unas palabras mágicas e hizo unos gestos con sus manos y la serpiente se convirtió en mujer. Era una bruja que después recibió azotes en la Inquisición y luego fue expulsada de la ciudad. Esta interesante historia dio origen al nombre de la famosa calle de la Sierpe en Getsemaní donde ocurrió el suceso.

¡-¿Qué hacemos?- dijeron los caminantes. -Será buscar a Dau- exclamaron en coro.

Es el alcalde y él debe saber qué hacer. Juan Pablo salió en busca de Dau. Hasta el momento de terminar este escrito no supe si pudo localizarlo. Lo que sí es de público conocimiento y constituye comentario de pandemia fue lo sucedido con la culebra de Bocagrande. Mutó de Mapaná a Boa y los caminantes pasan todos los días por el sitio esperando encontrársela convertida en mujer. Asegura don Kike Segrera que es espectacular según se la describió “San Pablo”, un vendedor de coco que todos creíamos muerto y que como brujo del mar Caribe convertido en Caracol, anda como Pedro por su casa por las playas de Bocagrande.

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