Columna


La Cacica

SALVATORE BASILE FERRARA

SALVATORE BASILE FERRARA

05 de agosto de 2020 12:00 AM

Cuando el ministro de educación, Rivas, de acuerdo con Hernando Molina y Consuelo Araújo de Molina decidieron colaborar a la producción del primer documental sobre el Festival de la Leyenda Vallenata, “Los Herederos de Francisco el Hombre”, a mí me tocó acompañar a Pepe Sánchez en la dirección, a Fernando Contreras en la producción, y a David Sánchez Juliao en el libreto. Fue una bellísima experiencia en la cual representamos a un joven pajarero de la tierra de Patillal, hijo natural de un rey vallenato que lo reconoció a raíz del documental.

Mi primer viaje a Valledupar para empezar la preproducción coincidió con mi primer festival vallenato y tuve la suerte de ser huésped de Hernando y de la Cacica en su casona colonial de la plaza mayor. Y allí se fraguó una amistad con toda la familia Araújo que dura, a mucho honor, hasta el día de hoy. La permanencia en casa Molina en tiempo de vallenato fue una experiencia cultural invaluable, las parrandas privadas en el traspatio con los reyes pasados y futuros guiado por Consuelo me hicieron descubrir un género musical “cult” que me ha seguido acompañando junto a mis mejores amigos por toda mi vida en Colombia.

La cacica en su famosa columna Carta Vallenata, del periódico El Espectador, fue una defensora del valle y una promotora de todo lo bueno que tiene mi bella Valledupar. Fue una mujer poderosa informada simpática con gran sentido del humor pero una de las virtudes más sobresaliente de Consuelo era que no se le podía decir que no, era tan convincente, tan articulada, tan mandona que convenía más bien decirle que sí antes que discutir inútilmente.

En otro festival vallenato la Cacica me nombró su parejo para acompañar a la polla Monsalve en su famoso desfile de las piloneras que abre el Festival de la Leyenda Vallenata, naturalmente dije que sí pensando que se trataba de una presencia al comienzo del desfile pero no, me tocó el desfile completo todas las veinte cuadras y con baile incluido.

En estos días de agosto Consuelo estaría cumpliendo 80 años, éramos coetáneos. Su obra más grande y de la cual ella era más orgullosa fue un esfuerzo enorme que ella describe así: “Para sacar adelante el Festival de la Leyenda Vallenato han sido indispensables noches de insomnios y días sin descanso para poder hacer todo lo que está hecho, pero hoy podemos decir que, pese a que la tarea no está concluida, hemos logrado rescatar parte importantísima de nuestro pasado histórico y echar las bases de lo que ahora es, sin discusión, la mejor imagen de Valledupar y de lo que los vallenatos somos y representamos ante Colombia y ante el mundo”. Qué perdida inútil, qué maldad habernos privado de la presencia tan provechosa de esta mujer vallenata siempre pendiente del bien común, siempre lista a ayudar y a colaborar, especialmente con los más pobres. Descansa en paz Cacica Vallenata.

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