La construcción en Cartagena

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Durante la asamblea de Camacol Bolívar de la semana pasada, el presidente de la seccional, Rafael Simón Del Castillo, presentó un informe poco alentador sobre el sector en 2018: el lanzamiento de vivienda nueva cayó -13%, las licencias otorgadas -34% y la iniciación de proyectos de vivienda en -47%. Del Castillo destacó que esos resultados se dieron a pesar de que la industria cartagenera se posicionó en el cuarto lugar en el país, el puerto siguió destacándose como el mejor del Caribe y la llegada de turistas alcanzó un récord histórico. ¿Qué razones podrían explicar el estancamiento de la construcción cartagenera en 2018?

Un primer elemento podría ser el menor crecimiento económico que registra el país, en comparación con el inicio de la década. Sin embargo, Del Castillo mostró que el descenso en la construcción en Cartagena fue mayor al observado en las principales ciudades de Colombia. Por ejemplo, la caída en el inicio de obras en Antioquia fue del -26%, en Valle -31% y en Atlántico -7, inclusive Bogotá tuvo un incremento del 3%.

Algunas de las explicaciones a la situación local pueden estar en la presentación que realizó Sandra Forero, directora nacional de Camacol, quien destacó algunos factores críticos para la actividad. Dentro de ellos, señaló la seguridad jurídica sobre licencias otorgadas o en la aprobación de planes parciales. Es claro que algunas situaciones vividas en la ciudad en los últimos años generaron una inestabilidad que frenó el desarrollo de nuevos proyectos.

La ineficiencia regulatoria y el exceso de trámites pueden frenar la actividad sectorial. Forero indicó que en el país existen más de 40 trámites y procedimientos en el sector que generan ineficiencias por $2,4 billones anuales. Esto es el doble del gasto en los programas de vivienda social.

Otro aspecto fundamental es la gestión de suelo urbanizable. Existe una demanda por suelo urbano para construcción de vivienda que, de no habilitarse oportunamente tierra urbanizable, puede conducir al desarrollo informal de vivienda. Forero indicó que, en los 105 municipios cubiertos por Camacol, se requieren 1.800 hectáreas de suelo urbanizable anualmente. En Cartagena se requieren como mínimo 300 hectáreas en los próximos cuatro años.

Trabajar en estos aspectos debe ser tarea permanente de los gobiernos locales. La política sectorial no debe limitarse al establecimiento de estímulos tributarios. Es fundamental la consolidación de un ambiente propicio para la inversión mediante marcos regulatorios claros, simplificación de trámites y habilitación de suelo urbanizable.

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