La eclosión del 68

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Llegamos a la juventud en la década del 60, época en la que los  comportamientos sociales dieron un giro de 180 grados. Se produjo en ese lapso una transformación radical, que trastocó todas las costumbres que veníamos ejerciendo, alterando toda la vida social y las maneras de ser, de hablar, de amar, de crear música, de vestir y hasta de concebir el arte. Píldoras anticonceptivas, minifalda, drogas, hippies, ecología, feminismo, fueron muchos de los conceptos, movimientos, modas, avances médicos y conquistas espaciales, que surgieron a partir de esos diez años. La contracultura había llegado y a partir de ella la conducta del ser humano nunca sería igual.

Las protestas en mayo de 1968, de los estudiantes de la universidad parisina de Nanterre, motivadas por prohibir la visita a las compañeras en sus dormitorios, produjeron un conjunto correlativo de sucesos que alcanzaron a tener ribetes de revolución. Los 60 fueron, año tras año, la cuenta regresiva que dio paso a un mundo nunca antes concebido. Y mayo de 1968 fue su total eclosión.

Tal era el arraigo en ese momento a muchos valores morales, que en 1965 un juez italiano acusó a Gina Lollobrigida por salir “desnuda” en Le Bambole, película que luego fue exhibida en el Circo Teatro dentro del marco del Festival de Cine de Cartagena. El escándalo que rodeó el film, sería hoy un largo hazmerreír.

Mucho tiempo después, el agitador y líder principal de la protesta estudiantil, Daniel Cohn-Bendit, la definió como la rebelión que sirvió de bisagra a dos eras. En el imaginario colectivo aún perduran los innumerables grafitis y consignas que embadurnaron los muros de París. En la actualidad habrían desaparecido tan rápidamente como fueron escritos, porque ya está inventado el aerosol que puede borrarlas. 

Al repasar todos esos grafitis que inundaron a la Sorbona, Nanterre, Odeon, Censier etc., no me cabe duda que el pensamiento de Napoleón Bonaparte, recogido por Honorato de Balzac en su libro “Napoleón, Máximas y Pensamientos”, “En Francia, solo lo imposible es admirado”, fue el insumo de unos de los aforismos lapidarios más memorables y famosos de Mayo del 68: “Sean realistas: pidan lo imposible”.  Como no titubeamos en pensar que “La imaginación al poder”, tuvo su origen en la sentencia de Albert Einstein: “En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el  conocimiento”.

Al conmemorarse medio siglo de la eclosión de mayo de 1968, la reflexión que deja, sin lugar a dudas, es que la década del 60 cambió  muchas cosas para bien, pero también muchas para mal. Ella marcará para siempre un antes y un después en el siglo XX. Fue la marcha sin retroceso, del paso de portantillo que llevaba una sociedad patriarcal, al  furioso galope de una juventud que no quiso parecerse a sus padres.

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