La exclusión de los incluyentes

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En algunas ocasiones he sido invitado a eventos que agitan la bandera de la inclusión. Estas actividades son organizadas por grupos que afirman defender las minorías marginadas y que buscan romper las barreras de la exclusión. Sin embargo, estos programas terminan estableciendo barreras al acceso de amplios grupos de ciudadanos y se circunscriben a ciertos invitados seleccionados de acuerdo con los intereses de los organizadores. Es allí cuando se presenta la exclusión de los incluyentes.

En muchos casos los eventos terminan siendo espacios de encuentro de personas que tienen cierta afinidad en su forma de pensar y actuar. Son, por ejemplo, conferencias donde los presentadores tienen la misma línea de argumentación y al final suele volverse una sociedad de mutuos elogios. Los asistentes también comparten los mismos principios y sus intervenciones suelen fortalecer con ejemplos los planteamientos de los conferencistas.

En medio de este ambiente de apoyo mutuo, una opinión diferente puede ser mal vista. No hay muchas posibilidades de un diálogo con respeto por los argumentos de cada lado. Con frecuencia las diferencias suelen llevarse al plano personal y pueden convertir a quien discrepa en un enemigo.

Si bien a los festejos se invitan a los amigos, es bueno entender que en eventos para discusión de ideas es importante tener diferentes enfoques para enriquecer el debate. Entre más conozcamos distintos puntos de vistas, estaremos en posibilidad de entender a aquellos que piensan diferente y enriquecer nuestra propia opinión. No se trata de adoptar la posición del otro, sino de conocer y respetar sus argumentos. Probablemente la mejor manera de construir una sociedad incluyente es a través del debate de las ideas y el respeto por las diferencias de ambos lados.

Tal vez esta situación es el resultado de la sociedad polarizada en la que vivimos, o también podría ser la causa de esa polarización. Agitamos discursos de reconciliación o pactos, pero en el fondo poco trabajamos por lograr consensos que permitan superar las diferencias e identificar objetivos comunes.

Se consolidan, de esta manera, las posiciones extremas que le añaden leña al fuego de la polarización. No tengo duda que necesitamos trabajar fuertemente por la inclusión. Generar espacios donde se puedan discutir con respeto las ideas que tengan argumentos sólidos, ayudaría a fomentarla. Los defensores de la inclusión también deberíamos generar espacios incluyentes que faciliten la participación de aquellos que puedan tener opiniones distintas.

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