Columna


La guerra contra las drogas

Christian Ayola

08 de diciembre de 2022 12:00 AM

Los diferentes aspectos del debate sobre la legalización de drogas por su complejidad tal vez excedan el espacio de esta columna. Recientemente algunos intelectuales y líderes políticos se han unido con el argumento de que la guerra contra las drogas está perdida, buscan como alternativa legalizarlas para enfrentar la violencia del narcotráfico.

La comisión global para políticas de drogas lideradas por exmandatarios como Vicente Fox, Fernando Cardoso, César Gaviria, e intelectuales como Mario Vargas Llosa entre otros, abogan por una propuesta que según ellos neutralizaría la violencia del negocio ilícito, pero que para los expertos parece muy ingenua y utópica.

El presidente Petro, abanderado contra el prohibicionismo criticó recientemente por la dantesca masacre del Putumayo a los grupos ilegales, que ponen en riesgo su programa de “paz total”, y reconoció que no representan a una guerrilla con ideales que lucha por el poder, sino a una que se sostiene por el control de las rutas del narcotráfico.

Holanda posee una amplia tradición como Estado que lucró del tráfico de drogas, (Ley del Opio) desde el siglo XVIII hasta 1976, cuando la descolonialización y finalmente los norteamericanos los pararon en seco, mantienen la cultura de la permisividad con las supuestas drogas blandas, no tan blandas como se cree, porque el ser humano en su naturaleza no está hecho para recibir regularmente sino cinco A (Abad Faciolince): aire, agua, alimento, abrigo y afecto, sustituir habitualmente uno de estos elementos por una sustancia psicoactiva invariablemente perturbará la salud.

Los Países Bajos, paradigmas de seguridad y pioneros de la legalización, comienzan a pagar su tolerancia, los carteles del narcotráfico están afectando su convivencia otrora pacífica, la mafia Albanesa, el Cartel de los Z, y últimamente Ridouan Taghi, temible líder de la mafia Moroca tienen amedrantados a los europeos, cumplieron sus amenazas y asesinaron en 2019 a Derk Wiersum, abogado de uno de los testigos contra Taghi, y también al periodista del crimen, Peter De Vries, asesinado en el 2021.

Amenazan especialmente a los holandeses, en particular a la princesa Amalia que no ha podido regresar a Ámsterdam ni asomarse fuera del palacio de la Haya sin escoltas, aproximadamente 30 personas más tienen protección especial en Países Bajos, entre ellos fiscales y jueces; otro amenazado es el primer ministro Mark Rutte, quien ha debido abandonar la bicicleta con que solía desplazarse hasta su despacho, hoy lo debe hacer en vehículo blindado y con una fuerte escolta.

Los esperanzadores argumentos de algunos líderes políticos y de unos pocos periodistas a favor de la legalización comienzan a derrumbarse, la situación expuesta indicaría que la permisividad y la tolerancia por más lógicas que parezcan, en la práctica no parecen constituir garantía de seguridad.

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