La mamadera de gallo

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Mamar gallo por estos lares es no tomarse las cosas en serio. Es tratar de sacar sonrisas o burlarse de alguien sin hacerle daño; o que si coge rabia, que sea por un ratico. También significa dejadez, flojera, demora o incompetencia para hacer algo.

En cuanto al primer significado, la mamadera de gallo es bacana, a veces. No todo el mundo sabe mamar gallo. Un mamador de gallo, como dicen en mi barrio, la vacila. Sin embargo, algunos terminan confundiendo ese don con la payasada, el matoneo, la ofensa o la mentira.

Por ejemplo: aquellos que se burlaron de la enfermedad de Párkinson de Antanas Mockus, queriendo mamar gallo hasta con memes, no son más que unos miserables. Él, con su respuesta, sí que dio cátedra de este asunto.

Un buen mamador de gallo es prudente en los momentos clave, ante todo, sensible. Identificar con anticipación la afectación que va a generar en el otro, es fundamental.

Equivocadamente llamaron mamadera de gallo a lo que hicieron los directivos del Festival Internacional de Cine de Barranquilla, quienes aseguraron que el famoso director Quentin Tarantino venía a la Arenosa. Mintieron dizque como estrategia, pero luego tuvieron que salir a pedir perdón.

Y si nos vamos a la otra acepción del mamagallismo, no hay que ir tan lejos, Cartagena es una ciudad víctima de esa vaina.

¿O es que no es una mamadera de gallo lo que pasa con el Mercado de Santa Rita? ¿Cuántas veces han dicho que va a operar, y nada?

Lo mismo pasa con el traslado del Mercado de Bazurto, todo parece una mamadera de gallo, mientras la basura y el desorden se tragan la plaza mayorista. Hasta en el fútbol nos han mamado gallo. El Real Cartagena lleva siete años enterrado en la segunda categoría; y, aunque parece que al fin llegó un proyecto serio, hay que esperar. El POT, el Plan Maestro de Drenajes Pluviales, el PEMP, todas comienza con P, como “parampampán”.

Este año es cuando el mamagallismo llega a su punto máximo con el pocotón de aspirantes a la Alcaldía y sus promesas. Verán a algunos mamando gallo en redes sociales para captar seguidores, visitando y abrazando gente que no volverán a ver después; prometiendo el taxímetro, el transporte acuático, el paso de Transcaribe por la vía de Daniel Lemaitre y la salida de los jeeps colectivos por esa zona. Prometerán más patrullaje de los policías, PAE pa’ todo el mundo, colegios de primera, terminarán los CAP que dejaron abandonados; y, para tratar de solucionar el mototaxismo, dirán lo mismo de siempre. Once alcaldes en ocho años es el resultado de una mamadera de gallo monumental. Y que hayan metido presos a los concejales por leer unos “libritos”, al parecer también lo fue.

Ahora bien, llegó la hora de vacunarse contra esa mamadera de gallo. No mame gallo, empiece a estudiar a los aspirantes, sus propuestas, métase en el cuento; y en octubre, no mame gallo para votar bien.

*Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz

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