Columna


La máquina del tiempo

CARMELO DUEÑAS CASTELL

21 de septiembre de 2022 12:00 AM

Viajó en el tiempo y se desplazó desde su difícil realidad, finales del siglo XIX, al año 802.701. En contravía de la perfección esperada, de ciencia y tecnología vanguardistas y de una sociedad desarrollada, se encontró con un mundo decadente, en el cual la capacidad de leer y escribir y hasta la inteligencia eran casi inexistentes.

El viajero terminó filosofando sobre cuan breve sueño había sido la inteligencia humana. La intelectualidad, pensaba, exige el reto del peligro, la inquietud y ante la comodidad permanente, la seguridad absoluta y la falta de problemas la inteligencia habíase suicidado. No hay inteligencia allí donde no hay necesidad de cambio. Solo el animal frente al peligro desarrolla inteligencia. A falta de estímulo y motivaciones la sociedad y la inteligencia desaparecieron.

Un día como hoy nació HG Wells, autor de la novela “La máquina del tiempo”, escrita en 1895. Padre de la ciencia ficción, su novela fue la base para las películas “Volver al futuro” en las cuales el “Doc”, un genial y atolondrado científico construyó una máquina del tiempo con la que viajó entre 1955, 1985 y 2015, con un amigo adolescente, para conocer el futuro, regresar al pasado para cambiarlo y evitar así un futuro trágico. Este sería el resumen de la famosa saga de la trilogía “Volver al futuro”.

Ad portas de una de tantas de nuestras funestas elecciones de alcaldes y coincidiendo con la última fecha de “Volver al futuro”, septiembre 2015, escribí en esta columna, soñando despierto, “sería fantástico viajar en el tiempo, al futuro y llegar dentro de 20 o 30 años y ver si fuimos capaces de cambiar nuestro destino: ¿hicimos la avenida bicentenario?; ¿construimos un sistema de parques adecuado?; ¿edificamos un sistema de transporte terrestre y acuático?; ¿destruimos las murallas que separan hoy a las dos Cartagena?; ¿logramos una red de salud adecuada?; ¿se erradicó la violencia fratricida?; ¿edificamos un futuro sostenible sobre los cimientos de una educación de calidad?”.

La respuesta, temporal por hoy, sería negativa y denigraría de nuestros dirigentes y de nosotros por haberlos elegido. A la sazón, los pesimistas dirían que la actual administración es ya un pasado pisado y el mañana con ella no empezó.

En positivo, como dice “El maravilloso mago de Oz”, “mañana empieza hoy”: “Nunca es tarde, nunca te rindas, deshazte del miedo, mañana empieza hoy”. Ya que el futuro no parece haber empezado es posible que el mañana empiece ahora, cambiando nosotros, ayudando a cambiar a nuestra ciudad. Aprendamos del pasado, dejémoslo atrás y hagamos mejores elecciones a futuro. Recuerden a Rubén Blades: “El pasado no regresa” y “el pasado no perdona”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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