Columna


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JAVIER RAMOS ZAMBRANO

01 de agosto de 2021 12:00 AM

“Y de la diferencia nace la discordia, y de la discordia viene el apartamiento de la unidad”. Erasmo de Rotterdam.

Mañana habrá un capítulo más entre el Concejo Distrital y el secretario de Participación, Armando Córdoba. Otro cara a cara como aquellos del reality show Protagonistas de Novela, en el que han aflorado los odios, por encima del bienestar de la ciudad.

Recordemos que el primer rifirrafe entre Córdoba y el cuerpo edilicio se dio cuando no había corrido ni un mes del mandato del alcalde William Dau: el secretario aseguró en una entrevista que varios concejales lo extorsionaron para que él les cediera puestos. “Quieren que yo permita que hagan negocios y admita sus comportamientos corruptos, pero yo no me he prestado para eso”, dijo aquel 21 de enero de 2020. Sin embargo, seis días después, tras la citación de los cabildantes para que presentara las pruebas, él no fue, se retractó a través de una carta. “No he recibido ningún tipo de extorsión o propuesta por parte de los actuales integrantes de la corporación, para acceder a cometer conductas que atenten en contra de la transparencia, las buenas costumbres de la administración pública y de sus corporaciones”, escribió. Añadió su “voluntad por trabajar de forma mancomunada con esta honorable corporación por el bienestar de nuestra Cartagena”.

Algunos concejales quedaron inconformes, como Rodrigo Reyes, por ejemplo, al manifestar: “La flecha salió del arco y ya el daño está hecho”. Otros, como Javier Julio Bejarano, lo perdonaron (por el momento). “Es de humanos errar, pero es de caballeros reconocer nuestros errores”, le dijo. Además, pidió dejar las rencillas atrás y trabajar juntos por la ciudad. ¿Quién se iba a imaginar que Javier Julio sería uno de los cabildantes que cinco meses después sacaran al funcionario de la administración? (Lea aquí: Retractarse y punto).

Se vino entonces el segundo round, una moción de censura por lo que calificaron como un mal manejo de los programas de Adulto Mayor en Cartagena. Armando tuvo la oportunidad de defenderse el 15 de junio, pero en vez de responder con argumentos por su gestión, prefirió ahondar en que era una persecución política, además por su color de piel. Tantas eran las ganas de verlo afuera, que al día siguiente 15 concejales votaron a favor de la moción, y chao; sin embargo, tras una tutela que puso Armando, un juez ordenó que lo reintegraran porque ellos no tuvieron el tiempo prudente para reflexionar sobre esa decisión. (Lea aquí: Juez revoca moción de censura contra Armando Córdoba).

Mañana será el tercer round que reactiva ese proceso de moción de censura. Lo cierto es que aún no se entregan los alimentos a los adultos mayores en los Centros de Vida de la ciudad. ¿Qué pasará?

Esta historia continuará... Porque en Cartagena no hay nada más que ver. ¡Nada que ver!

*Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz

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