Columna


La multa de Microsoft al Distrito

VÍCTOR HUGO MORA MENDOZA

23 de diciembre de 2019 12:00 AM

“Señor alcalde, nos visitó la empresa Microsoft y encontró un gran porcentaje de equipos con software ilegal. Lo cual hace que tengamos sanción de 700 millones de pesos más el valor que tendremos que asumir por renovación de licencias legales”, dijo la coordinadora del empalme para la Secretaría de Despacho de William Dau, María Carolina Cárdenas, durante el informe presentado por el equipo del alcalde electo mientras yo sentía como se me iba ruborizando la cara de la vergüenza e intentaba recoger mi quijada del suelo.

“Yo me imagino a los de la Alcaldía trabajando campantes e ignorando el letrero rojo que sale en Word”, comentó uno de los editores en plena redacción al escuchar lo mismo.

“Hasta yo tengo licencia personal de Office”, respondí consciente de que la dimensión del asunto iba más allá de un Office pirateado. Al instante también recordé la negativa del director de TI del periódico quien no me permitió instalar mi licencia personal en el computador de la empresa por obvias razones.

Una vez que se me bajó la indignación y pude pensar con cabeza fría (al día siguiente), pensaba que no es una noticia que debería sorprenderme, especialmente en una cultura que no está acostumbrada a pagar por servicios digitales (si bien Netflix y Spotify ya son un gran paso, aún falta mucho por trabajar). Recordé todas esas veces en las que amigos míos llegaban escandalizados a decirme que Whatsapp les iba a cobrar un par de dólares por usar el servicio. Pensaban que era una especie de virus que intentaba cobrar injustamente por un servicio que usa todos los días a toda hora.

“¿En serio, compa? ¿No tienes problemas en gastarte medio salario en cervezas pero tienes que hacer un estudio de mercado para pagar menos de 6 mil pesos por una aplicación que usas cada cinco minutos?”, le respondí al más escandalizado de todos.

Si a esto le sumamos que la Oficina Asesora de Informática de Cartagena no ha sido una dependencia especialmente dedicada a fomentar cultura, desarrollo, educación y emprendimiento a nivel tecnológico, tenemos la fórmula perfecta para que Cartagena no avance como ciudad inteligente. Salvo algunas iniciativas destacables como Corralito Digital en la administración de Dionisio Vélez, (hoy descansa en paz por vanidades políticas) (tal vez también te interese leer “EDITORIAL: El futuro del internet gratuito”), la apertura del Vivelab de Cartagena (hoy desfinanciado por la inestabilidad administrativa de la alcaldía), una pantalla que conectaba Cartagena a una plaza en Cádiz (que terminó como obelisco oxidado después de quedar desfinanciada) y más recientemente los únicos proyectos exitosos y que espero no queden como barco a la deriva: lanzamiento de la aplicación Cartagena Conecta 1.0. y wifi gratuito en plazas y playas de Cartagena (esta última concertada y lograda por la administración del exalcalde Manolo Duque).

He sabido por fuentes internas que esta Oficina dedica la mayor parte de su tiempo a ofrecer soporte técnico y ahora todo cobra sentido. Imagino que tanto software y servicio ilegal instalado debió demandarles una gran cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero que pudieron ahorrarse si hubiesen comprado sus licencias legales desde un principio.

Alcalde Dau, es hora de que Cartagena por fin tenga una Secretaría TIC que pueda representarnos ante el Ministerio TIC y empecemos a trabajar en firme por esa “Smart City” que tanto lo deslumbró en Barcelona. Es momento de atraer recursos de la cartera nacional para ganarnos todas esas concesiones y proyectos que otros municipios de Colombia han aprovechado mientras nosotros seguíamos cerrando e ignorando las advertencias de software ilegal. Estoy seguro que podremos “romper las cadenas” del atraso tecnológico (en el MinTic hay una cartagenera dispuesta trabajar con nosotros).

Mientras terminaba esta columna, el Alcalde William Dau anunció a Ingrid Solano como la nueva jefe de la Oficina Asesora de Informática de Cartagena. Ingrid, confío en que podrás hacer lo que siempre he soñado para la ciudad a nivel tecnológico.