Columna


La oración

JUDITH ARAÚJO DE PANIZA

18 de octubre de 2020 12:00 AM

“Solo el corazón humilde puede entrar en el Sagrado Corazón de Jesús, conversar con Él, amarle y ser amado por Él”. Santa Margarita María de Alacoque.

¡Qué maravilla contar con un Dios cercano con el que se puede conversar de corazón a corazón!, sabemos que nos escucha con atención, generando gozo y paz y propiciando lo que sea mejor para nuestras almas.

La Santa Misa nos permite estar en la presencia real y verdadera de Nuestro Señor, con los cielos abiertos, con sus ángeles y santos y nos unimos a la eternidad viviendo los misterios de la vida, muerte y resurrección de Jesús.

En la Eucaristía realizamos diferentes tipos de oraciones: de contrición, de alabanza y gloria, de escucha y meditación de la Palabra, de confesión de los misterios de nuestra fe, de entrega de nuestras vidas unidos al ofrecimiento de Jesús en la Eucaristía, de agradecimiento, de bendición y de unión profunda en la comunión. Nos unimos como pueblo de Dios con la oración del Padre nuestro, síntesis del evangelio.

El Santo Rosario también es muy valioso. En el 2000 no lo entendía, no le había descubierto su sentido profundo. Un sacerdote me recomendó que lo rezara por obediencia a María, quien lo ha recomendado a través de los santos y en las manifestaciones en diferentes lugares del mundo. Poco a poco fui entendiendo que meditar los misterios del rosario me introducía activamente en la vida de Jesús con su madre María a mi lado, ella da más eficacia y devoción a las oraciones.

La Virgen María me daba la mano y me acompañaba en los retos que me venían por delante, enfrentar el dolor por el secuestro de mi hermano y tener que partir con mi familia a vivir en el exilio para evitar la misma suerte para nosotros. Empezamos un grupo de oración con mis amigas cartageneras que vivíamos allá y eso fue generando unos lazos de unión muy especiales.

El rosario nos ayuda a comprender que las enseñanzas de Jesús no son sucesos antiguos en el tiempo, no pierden vigencia nunca, sino que se actualizan en la vida de nosotros a cada momento, mientras oramos.

En el rosario nos unimos a las necesidades de los demás, de nuestros seres queridos, oramos por el papa, la iglesia, sacerdotes, misioneros, consagrados, laicos y por el mundo entero, por nuestra conversión y la de los demás, para que permitamos que el Espíritu Santo moldee nuestros corazones conforme a Jesucristo.

Hoy hay una campaña para lograr que un millón de niños recen el rosario, apoyada por el papa, pidiendo por la paz y el fin de la pandemia. El padre Pío decía que cuando un millón de niños recen el rosario el mundo cambiará. Anima hoy a tus niños a rezarlo. En la página web unmillondeninos.com encuentras material para ellos.

*Economista, orientadora familiar y coach personal y empresarial.

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