Columna


La ‘Pie Pelúo’ perdió su gracia y “salió del lineup”

WILLY MARTÍNEZ

29 de noviembre de 2023 12:00 AM

Contaba Michi Sarmiento que la ‘Pie Pelúo’ fue una mujer de la vida alegre a quien Clímaco Sarmiento le compuso la canción que aún es preámbulo de las fiestas novembrinas. Todo por cuenta del inmenso lunar pelúo y con borreguito que tenía en el empeine del pie. Lo que voy a contar pasó en el marco de un evento, cuando un jeque millonario de Dubái, al verle el lunar a la ‘Pie Pelúo’, en el prostíbulo ‘Aires Cubanos’, ofreció comprárselo, para darlo a su mujer como regalo de Navidad. El cirujano plástico Guido García Pareja le cobró veinte mil dólares por el trasplante, que era un platal en aquel tiempo. Recordarán que a dicha reunión llegaron millonarios en sus aviones privados, reservando pisos completos en el Hotel Caribe. Una propina superaba el salario mínimo y una embolada en dólares puso ese servicio inalcanzable para los locales. El Hotel Caribe obtuvo pingues ganancias, en los memorables tiempos de un turismo creciente que trajo progreso a Cartagena.

Luciano Musalli, el gerente, guardaba un álbum de estas excentricidades que debe reposar en los archivos del hotel. Patricia Restrepo y Alcira Morales, años más tarde, mostraban las fotos en colores del extravagante lunar de la ‘Pie Pelúo’ y de los jeques millonarios. ‘Polvito’, apoderado de la ‘Pie Pelúo’, manejaba una tiquetera por horas. Esa mujer era una máquina y producía dinero por montón. ‘Michi’, favorecido por ella, compró nuevo saxofón y llenó su escaparate de batas africanas y gorros kufi.

La mujer del jeque primero quiso solo el lunar para el pie derecho, pero con los caprichos de toda millonaria, se antojó por otro para el izquierdo. Quería completar el par, para mostrar por el mundo su inmenso poder y vanidad. La ‘Perricholi’, vecina de cuarto, aseguró que en “La Boquilla una mujer tenía un lunar pelúo de dos colores. El marido, pescador de profesión, se encarajinó y le advirtió que si lo vendía la dejaba, pues era lo único bonito que ella tenía. Todos los días con solo mirarlo se le arrebataba la lujuria. Era ese el lunar luminoso que cuidaba más que su propia vida. “Si lo vendes, te dejo”, repetía, llenando aquella bellota peluda de caricias y besos.

Famosas fueron esas mujeres. La ‘Pie Pelúo’ cuidaba los puntos en su nuevo apartamento en El Laguito y en los bancos tenía la plata asegurada. Nos decía ‘Michi’ que nunca más pudo ejercer la prostitución. Ese atractivo lunar concentraba la magia del amor. Era donde la libido alcanzaba su mayor esplendor y salía de fiesta. “Vea, doctor, ya no podemos decir: ¡no hay quien pueda con ella! La ‘Pie Pelúo’ perdió toda su gracia y salió para siempre del lineup”.

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