Columna


La semana libre de basuras en la Perimetral

JESÚS OLIVERO

JESÚS OLIVERO

21 de octubre de 2016 12:00 AM

Uno de los sitios más hermosos de Cartagena es la ciénaga de la Virgen, apreciada desde la Vía Perimetral, quizás la carretera más representativa del problema de las basuras y la miseria en la ciudad. Este contraste no es raro en una de las urbes con mayor índice de pobreza en Colombia, la segunda después de Cúcuta, según la Red Cómo Vamos.

La pobreza no es sólo la falta de dinero, sino una forma de vida de unos, forzada por otros. Cartagena, con sus aspavientos de ciudad turística sostenible, de la paz y tacita de plata, no tiene en sus prioridades cambiar para inclinar la balanza hacia una imagen diferente, de hábitat incluyente que se esfuerza para cerrar brechas sociales. La Vía Perimetral y su área de influencia son un reto para empezar a cambiar la realidad de la Heroica. La cuestión no es de dinero ni políticas públicas, sino de falta de ideas sencillas y capacidad para ejecutarlas con decisión.  

La semana libre de basuras en la Perimetral es tan solo un ejemplo de lo que las autoridades podrían hacer con unas cuantas llamadas. El alcalde ordenaría a uno de sus secretarios elaborar una lista por Twitter de voluntarios de toda índole: políticos, reinas de belleza, directores de reinados, profesores, estudiantes, y cualquier otra persona que quiera participar; puede dividir al grupo en siete subgrupos y asignarles un día con escoba y bolsa para recoger la basura en esta vía.

El mismo funcionario llama al comandante de la Policía y a las fuerzas militares para acompañar día y noche la jornada; a los dueños de camiones que llevan materiales y contaminan el aire con sus emisiones, para que al menos durante medio día colecten las basuras y las lleven al relleno sanitario.

La oficina jurídica informaría a los contratistas que dragaron los caños de la Perimetral, para que recojan la basura y los lodos retirados y depositados en las orillas, so pena de no darles más contratos para limpiar caños, o mejor, para reacomodar sedimentos contaminados.

La última llamada puede ser a los dueños de la contaminación visual que estresa a la gente. Estas empresas que le sacan el jugo a la ciudad podrían sembrar treinta mil árboles, convertir los charcos en humedales, imprimir folletos para las campañas puerta a puerta en las comunidades, y orientar a las personas sobre dónde están los recolectores de basura. Una campaña así puede repetirse de vez en cuando. Hasta podríamos hacer el mes sin basuras.