La solución

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Recuerdo que una vez en clase de filosofía, el profesor tomó una tiza y trazó en el tablero una línea horizontal. Seguidamente se dio la vuelta y nos planteó el siguiente interrogante: “¿Cómo hacer para que esta línea se vea más corta sin tocarla?”.

Muchos levantamos la mano y expusimos diferentes alternativas, tales como: borrarle un pedacito a la línea, ponerle el dedo en un extremo, taparle un pedazo, etc... Pero al final, todas nuestras respuestas fueron incorrectas porque implicaban de una u otra manera tocar la línea, y la condición era precisamente no tocarla.

Ante esto, el profesor tomó de nuevo la tiza y nos dijo: “La única forma de hacer que esta línea se vea más corta sin tocarla, es haciendo otra línea paralela mucho más grande, de tal manera, que esta se vea más pequeña”.

Haciendo una analogía entre el ejercicio y nuestra realidad, podemos decir que la primera línea (la más corta), representa todos los problemas que afectan a Cartagena: corrupción, pobreza, inseguridad, desigualdad, etc... y frente a los cuales, llevamos décadas esperanzados en que llegue un gobernante que pueda reducirlos; en otras palabras, que pueda acortar esa línea; pero casi que a la inversa, esos problemas en vez de reducirse, se aumentan. ¿Por qué? porque nos hemos desgastado en atacar las consecuencias del problema y no sus causas. Y si no actuamos sobre lo estructural, cualquier esfuerzo será inútil.

Por eso estoy convencida que así como en el ejercicio, la solución para Cartagena no está en seguir desgastándonos en reducir esa línea, sino en crear una fuerza más grande, donde se fomente una nueva cultura de valores, donde se nos eduque y se nos enseñe a ser ciudadanos. Donde en vez de invertir millones en cámaras de seguridad y agentes de tránsito para poner comparendos, se nos enseñe de manera pedagógica a respetar las señales y al peatón. Donde en vez de atiborrar las cárceles de expendedores de droga, podamos concientizar a los jóvenes de sus peligros y generar oportunidades para ellos. Donde en vez de quejarnos de la exacerbada y cínica corrupción de los políticos que nos han gobernado, surjan genuinos liderazgos que se atrevan a desafiar este sistema perverso. Donde en vez de arrebatarle los 150.000 votos amarrados que tiene la clase politiquera, les demos razones a los otros 450.000 votantes para que salgan a votar. Y donde en vez de esperar que lleguen buenos alcaldes, concejales y ediles, eduquemos a la ciudadanía para que entonces sí, los puedan elegir.

Nada diferente va ocurrir este 27 de octubre. Por eso desde ¡ya!, hay que comenzar a construir esa línea más grande... de tal manera que todos esos problemas se vean tan pequeños, que estén condenados a desaparecer.

*Abogada y analista política.

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS