Columna


La temporada en Cartagena

EDUARDO DURÁN GÓMEZ

15 de enero de 2022 12:00 AM

Muchas cosas hemos palpado en esta temporada de fin de año en Cartagena. En primer lugar, la afluencia de turistas fue abrumadora, lo que significó un movimiento importante de los sectores hotelero, de restaurantes, transporte y comercio.

Muchos veían con emoción este nuevo escenario para una ciudad duramente golpeada por la pandemia que dejó a miles de personas sin empleo y por lo tanto en incapacidad de poder atender sus necesidades básicas.

Vimos las calles llenas de vehículos, aviones que permanentemente aterrizaban, procedentes de los mas diversos orígenes, restaurantes rechazando reservaciones, la bahía con un tránsito de lanchas y yates sorprendente y los almacenes agotando sus mercancías.

Sin duda esa es la parte buena, pero la mala también se notó, desafortunadamente: los vehículos atascados en todas partes, el Centro intransitable, Bocagrande colapsado en las horas pico en donde parecía imposible pretender entrar o salir, lo que representa un llamado de atención para las autoridades de tránsito que parece no haber diseñado ningún plan de contingencia, su acción no se notaba en ninguna parte y eso provocó el desespero de los turistas.

Por otro lado, los precios elevados significativamente en renglones como comida y transporte, lo que pone a este destino como exageradamente costoso, perjudicando de paso gravemente su imagen.

La orientación turística también estuvo muy deficiente. No se ha entendido el significado de su importancia, sobre todo en estas épocas de enorme congestión en donde el turista busca desesperadamente una orientación, o una protección, y no la encuentra.

Todo hace pensar en que debe existir una planeación que permita considerar todos los supuestos para que la ciudad pueda estar en capacidad de afrontarlos con éxito. Las épocas de temporada exigen altos contenidos de organización, y si los procesos resultan exitosos, el resultado se verá reflejado automáticamente en la imagen de la ciudad y en la atracción de turistas hacia el futuro.

¿Qué nos hace falta? Sin duda muchas cosas. La tarea es identificarlas una por una y que cada cual tenga su plan de acción y su capacidad de monitoreo para que se pueda comprobar su eficiencia.

Cartagena es la ciudad mas bella de Latinoamérica, tiene demasiadas cosas por explorar y explotar, y en la medida en que la logística funcione, el atractivo se verá repotenciado y los turistas se multiplicarán. El mundo entero vive ansioso por encontrar destinos turísticos, pero exige comodidad, buena atención, infraestructura apropiada y compromiso de los receptores.

Es en serio, analicemos la experiencia de este renacer que nos ha brindado esta temporada y repensemos la ciudad para poder estar en capacidad de actuar cada vez mejor.

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