La verdadera alcaldía

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Ya casi elegimos alcalde. No votemos en blanco, alguien tiene que ser bueno, con una propuesta coherente y capacidades mínimas, no para gobernar, sino para ejercer la magna oportunidad de transformar, ayudar a los demás, dejar huella y ser recordado como el mejor alcalde. Nada puede ser más satisfactorio en la vida de alguien que eso. Ser deshonesto, ladrón o corrupto, solo genera odio y un karma infinito. Las acciones por desarrollar en esta aldea son incontables.

Necesitamos un hospital universitario que no sea una vergüenza nacional. Que sus pisos estén habilitados para mejorar la salud y que los enfermos no tengan posibilidad de infección por heces de alimañas, habitantes permanentes en los tres últimos niveles. Urgimos escuelas adecuadas para que nuestros jóvenes tengan futuro, excelentes profesores, laboratorios y alimentación escolar decente. Los monumentos deben contribuir a la educación, que la plata no la gasten en mantenimientos, semejante farsa, sino en dotar a las bibliotecas públicas.

Deben acabarse los tugurios sobrepoblados que bordean la ciénaga. Cada apartamento de los edificios nuevos de estratos altos debe aportar para combatir la pobreza, si la desigualdad no la frenamos, la ciudad colapsará. Edurbe debe modificarse y en vez de contratar a una empresa, podría generar empleo para que muchas personas construyan las calles y draguen los caños sin tanta maquinaria.

Merecemos usar la ciclo ruta del Parque Lineal Matute. Desde Juan Angola, bordeando la Ciénaga de la Virgen y llegando sin semáforos al nacimiento del Arroyo Matute en Turbaco. Queremos ir desde Manga a Blas de Lezo sin pagar tres mil pesos a concesiones que ni siquiera hacen mantenimiento de la vía, y además nos obligan a respirar polvo de carreteras destapadas. No podemos seguir prestando a nuestros niños para filtrar el aire de las emisiones peligrosas de las tractomulas que ingresan a la ciudad, o metabolizar los gases de las chimeneas de Ecopetrol. La salud es más importante que la competitividad invisible.

Requerimos una alcaldesa o alcalde que recupere predios robados, reforeste La Popa, proteja ecosistemas de manglar y siembre un millón de árboles, no que gaste los recursos en banderitas de plástico en postes de luz diciendo que la ciudad avanza.

Todo esto es posible si votamos bien. Si vendemos el voto seguiremos siendo esclavos. Nuestros hijos enfrentarán problemas inimaginables. Lo que ocurre con nuestro vecino continental, es apenas una gota de agua del gran río podrido que habremos de cruzar.

*Profesor.

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