Columna


Libre de culpa

Christian Ayola

14 de abril de 2022 12:00 AM

La corrupción examinada desde la perspectiva de las ciencias de la conducta humana, puede ser enfocada desde diferentes modelos teóricos, e interpretada mediante un amplio repertorio de ensayos o experimentos sociales. Un aspecto preocupante que ha sido objeto de estudio entre los investigadores es: ¿por qué una persona honesta se comporta en ocasiones de forma deshonesta? especialmente cuando obtiene una posición de mando y control, o cuando cree que por su estatus no puede ser supervisado, o erróneamente considera que no será descubierto. A esta reflexión aplica el aforismo: “El poder saca lo peor de cada persona”.

Sigmund Freud en su libro El malestar de la cultura, acuñó la frase: “El hombre no asistirá a ninguna fiesta Dionisiaca” (Dionisio, antiguo dios del vino y del desenfreno), Freud nos dice que el hombre debe sujetar su comportamiento a la cultura para que esta exista. La cultura, y las normas deben ser introyectadas a muy temprana edad para que se incorporen a nuestro código moral, lo que nos permitirá ajustar nuestro comportamiento, hacia el propósito de garantizar la sana convivencia humana.

Las neuronas espejo fueron descubiertas por serendipia en la Universidad de Parma por Giacomo Rizzolatti en 1996, mientras investigaba la conducta social del Macacus Rhesus; nuevas investigaciones de la Universidad de California UCLA, determinaron que no solo explicaban el comportamiento por imitación de los primates, también estaban implicadas en el comportamiento moral y hoy constituyen una de las bases neurobiológicas más aceptadas para comprender la empatía.

La moralidad razonada implica pensar en el otro, específicamente en las consecuencias de nuestra conducta en los semejantes, la carencia de empatía conduce a desconocer los derechos ajenos.

La lucha contra la corrupción siempre será deseable, pero hacerla bandera política la convierte muchas veces en un instrumento al servicio del grupo que la ondea, y no siempre traerá réditos beneficiosos para la colectividad. Cada ciudadano encierra un cierto grado de culpa que determina la corrupción: ocultar bienes para evadir impuestos, pagar coimas, saltarse la cola, buscar padrino en cada dependencia del gobierno, etc.

Carl Jaspers, célebre psiquiatra y filósofo, clasificó la culpa en cuatro tipos: Culpa Criminal (violación del Código Penal). Culpa Moral (transgresión de códigos morales). Culpa Política (por decisiones políticas erróneas). Y la Culpa Metafísica (todos contribuimos en algún grado para que algo desafortunado pase, y por eso todos somos culpables). Como decía el Maestro Jesús: “Aquel que esté libre de culpa que tire la primera piedra”.

El colmo es ver políticos presentando títulos académicos falsos, mintiendo deliberadamente acerca de ciertas estadísticas, prometiendo cosas que sabe jamás podrán cumplir, explotando frustraciones sociales utilizando el odio con el fin de ganar adeptos, o recibiendo bolsas de dinero para luego predicar sobre anticorrupción.

*Psiquiatra.

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