Liderazgo escolar

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Son muchos los retos y desafíos que enfrenta la educación en Colombia. Según el Plan Decenal de Educación 2016—2026, para responder a los rápidos cambios sociales y a las nuevas exigencias de la sociedad, deben priorizarse algunas metas: buen acceso y permanencia (principalmente en educación inicial y superior), mayor calidad, currículos pertinentes, mejor formación de los docentes, mayor inversión, y menores brechas entre lo urbano y rural.

Las exigencias de la juventud que ingresa hoy al sistema educativo, con su forma de pensar y actuar diferente, han desbordado la capacidad de las escuelas. Estos jóvenes, que poseen una cultura cortoplacista y que viven inmersos en las redes sociales, se enfrentan a un futuro incierto. Un futuro en el cual cambiarán los trabajos y las profesiones y, por tanto, las instituciones educativas deben preguntarse ¿cuáles son los nuevos valores y competencias para ese futuro?

Estas exigencias demandan una transformación de la escuela, de la enseñanza, y del tipo de liderazgo de sus equipos directivos. Debe haber también un cambio en lo pedagógico. Un líder en lo pedagógico, genera una nueva cultura en la escuela. Hace equipo con los docentes para mejorar la enseñanza. Abre espacios de diálogo y nuevos ambientes de aprendizaje, promueve la autonomía, la innovación y aprovecha mejor las nuevas tecnologías de información y las redes sociales.

El perfil del nuevo directivo debe contar, primero, con una clara visión estratégica, que enfrente lo educativo, más allá de los problemas cotidianos; segundo, debe inspirar confianza en su equipo de apoyo, principalmente en los docentes; y finalmente, debe permitirle comunicar sus ideas y crear espacios de participación.

El liderazgo al que me refiero va más allá del rector y su equipo. Implica modificar la administración tradicional, promoviéndose un liderazgo distribuido – Distributed Leadership. A los docentes, por ejemplo, les exige estar comprometidos con su labor y con la innovación educativa, y que entiendan y lideren el proyecto institucional.

En estudios realizados por la OCDE en 2009, con el proyecto Mejorar el liderazgo escolar, se escogieron cuatro áreas de acción que, consideradas en conjunto, pueden ayudar a mejorar los resultados escolares. Una de estas áreas destaca la necesidad de distribuir el liderazgo escolar, reconociendo una participación más amplia en los equipos de liderazgo.

En conclusión, con un nuevo liderazgo centrado en lo pedagógico, será posible superar los retos y desafíos que enfrenta la escuela, abandonado la cultura tradicional, por una enfocada en el aprendizaje.

*Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Decano de la Facultad de Educación, UTB.

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