Columna


Los caballeros de antes

LIDIA CORCIONE CRESCINI

LIDIA CORCIONE CRESCINI

07 de julio de 2020 12:00 AM

A raíz de una frase elegante que me envió un compañero, alguien me pidió que escribiera sobre “Ser todo un caballero, como los de antes”. Un tema profundo y particular, además de oportuno, porque la situación que estamos viviendo en cuanto al maltrato físico y verbal, la violencia intrafamiliar y los abusos sexuales por violaciones permanentes a niñas y niños, ancianos, sin importar llegar al estado brutal ensañado contra la humanidad de personas inocentes e indefensas, no tiene explicación, solo el repudio de una sociedad. Da terror seguir escuchando las noticias y los destapes de ollas podridas de tantas personas que van por el mundo con su pescuezo de avestruz, violadores en potencia al acecho y nadie los distingue, sin saber siquiera cuál será su próxima víctima. Llamé entonces a mi colega Alfredo y le pregunté: ¿Qué es para ti, ser un caballero de antes? “Los caballeros de antes, es decir yo, tengo la sensibilidad de un artista, porque soy admirador de la belleza en todas sus manifestaciones, me puedo expresar, cantando, con serenata conquistar a mi esposa, pintando, escribiendo canciones -con la voz de mi alma/ te entregué el corazón y/con gran emoción mi amor sin palabras. Fragmento de una canción mía; tengo en consideración el respeto por los demás y en especial por la mujer; mis padres me enseñaron los valores que hoy son raros y algo de etiqueta sin ser de la élite y lo más importante el valorar los detalles de la amistad y la vida. Y mi sello principal la sinceridad. Su respuesta me lo dijo todo, pero seguí indagando y Otto, otro amigo de edad de oro, me contesta: Cortés / Elegante / Pulcro / Gentil y adicto a las damas distinguidas por condición natural / Y en permanente actitud de perfección y de excelencia. Otto es miembro del Instituto Caro y Cuervo, su lenguaje excelso y puntual, me llevaron a otro amigo sesentón que es un caballero de pensamiento hablado: “Caballero, término usado para definir un hombre de buenos modales. ¿Un hombre nace o se hace caballero? Cuando un hombre tiene claridad de modales y comportamientos, esa condición convierte su actitud en caballerosidad, porque no se puede fingir o aparentar ser caballero, hay que serlo para que los resultados sean útiles en las relaciones del hombre, no solamente con las mujeres, sino con sus congéneres y, sobre todo, con los ancianos”. Y en la voz de Astrid, una dama: “Ese quien ve en el otro... lo más respetado de su fuerte y frágil humanidad, la verdad del andar hacia adelante sin atropellar a otro. Ese convencido que una sonrisa y permitir el paso o brindar una silla para apoyar tu necesidad de sentirte visible, es un acto de generosidad que hace la vida más liviana... ese es un Caballero”. Caballeros y damas, abramos el telón.

*Escritora.

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