Columna


Los jueces como alcaldes

EDUARDO DURÁN GÓMEZ

29 de octubre de 2020 12:00 AM

Son tantos los asuntos que se dejan acumular sin resolver, y otros que se resuelven mal, que a muchos administradores de Cartagena les ha ocurrido que, a falta de su efectiva acción, sean los jueces los que entren a tomar determinaciones, en vez de ellos, que es a quienes les corresponde hacerlo.

No es solo lo referente al edificio Aquarela, cuando se aprobó su construcción sabiendo que tapaba el castillo de San Felipe y atropellaba el paisajismo cultural de la histórica ciudad; es también la contaminación de las aguas del mar caribe, el problema ambiental de El Laguito, el desbarajuste de las playas, el abuso del espacio público, las construcciones inapropiadas y los indebidos usos de los bienes públicos o de patrimonio. Pero también es el atropello a una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad, declarada por la Unesco, entidad que ha evidenciado en sustentados documentos estas deficiencias y ha amenazado con quitarle esa dignidad a la ciudad, si no se producen las rectificaciones y si no se adoptan las medidas básicas y necesarias para resguardar el patrimonio.

Todo esto nos hace pensar en que Cartagena requiere de un consejo de notables, alejado completamente de la actividad política y de los intereses económicos, técnicos en historia, patrimonio y urbanismo, que ostenten una total independencia, para que evalúe permanentemente el estado de la ciudad y para que proyecte lo que se debe hacer en aras de lograr un crecimiento armónico y compatible con el patrimonio cultural que representa.

Igualmente, para que se encargue de hacerles seguimiento a todas las denuncias que se presentan sobre violaciones a las normas y para que sean los que garanticen el normal estado del patrimonio que resguardan.

Cartagena es una ciudad de renombre internacional, admirada no solo por los visitantes, sino por todos aquellos que se acercan a ella a través de los recursos que ofrece la virtualidad y tal vez es el sitio que todos los que se acercan a este Continente quieren visitar, por eso cualquier cosa que le ocurra, tiene hondas repercusiones pues por su condición patrimonial, el mundo entero está pendiente de ella.

El alcalde de Cartagena, William Dau, se precia de estar alejado de la política y de haber sido elegido sin su apoyo. Creo que una manera de demostrarlo es asegurarle a la ciudad un cuerpo administrativo para regular su crecimiento y garantizar su conservación histórica. Si eso llegare a suceder, no dudamos en asegurar que pasará a la historia y que la ciudad tendría amplios motivos de gratitud para honrarlo.

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