Columna


Los santos inocentes

ENRIQUE DEL RÍO GONZÁLEZ

28 de diciembre de 2021 12:00 AM

Según la tradición cristiana el 28 de diciembre se celebra el día de los santos inocentes evocando el pasaje descrito en el evangelio de Mateo, en el que Herodes el grande ordenó matar a los niños menores de dos años nacidos en Belén para evitar el cumplimiento de la profecía que anunciaba la llegada del Mesías. Actualmente, los festejos incluyen bromas y burlas antecedidas de mentiras con apariencia de verdad, justamente para sorprender a los incautos que representan a los tiernos e indefensos infantes que fueron objeto del histórico holocausto.

En Colombia vivimos en celebración constante por la inocencia del pueblo, de hecho, para estos momentos electorales las promesas de campaña representan una broma grotesca que extrañamente termina convenciendo a un gran sector de la sociedad. Algunos políticos tienen la astucia de identificar los sentimientos y deseos de las bases sociales, ante ello plantean soluciones casi siempre utópicas e ilegales y, aún así, las exhiben como bandera electorera, populista y manipuladora que representa réditos en las urnas.

Para cumplir la finalidad de llegar al poder no importa el medio, tal como lo decía Maquiavelo. Se atreven a presentar salidas irrealizables para los problemas que aquejan al país. Lo importante será llegar a esa meta, incluso con alianzas inicuas que les permitan un acceso más rápido y tranquilo. Duele ver propuestas encaminadas a capitalizar el fastidio y sed de venganza de un extremo social, por solo poner un ejemplo, hay quienes planean, sin tener en cuenta el estado de postración del sistema carcelario, el aislamiento dentro de centros penitenciarios, siendo este un método de tortura retrógrado e incompatible con las garantías constitucionales e internacionales.

En esa misma línea se propone sin sonrojo alguno la cadena perpetua para ciertas delincuencias, la mano dura contra el delito y la anulación de premisas esenciales; con lo que se les olvida que el derecho penal no representa ninguna solución a las problemáticas sociales, así como tampoco, el aumento de penas y la anulación de garantías. Ya estas herramientas populistas han sido utilizadas y se ha demostrado lo inútiles que son, ya que, a pesar de ellas el crimen sigue campante, pues no se vislumbra ninguna proposición de fondo con criterios serios de política criminal.

Como electores debemos estar atentos a la validez de las propuestas que nos presentan, identificando si aquellas son realizables y hacen parte de una posición ideológica constante y coherente del candidato y no una simple estrategia momentánea de mercadeo de la opinión, para llegar al poder aprovechándose de la ignorancia del pueblo que lastimosamente actúa como niños con biberón, presa cíclica del engaño y la mentira. Despertemos, anticipémonos a los políticos que con tono de burla nos dicen ¡Pásala por inocente!

*Abogado.

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