Columna


Los tiquetes de Transcaribe

JESÚS OLIVERO

23 de abril de 2021 12:00 AM

En mi absoluta ignorancia alrededor de cómo son movidos los hilos en esta aldea, pensaba que lo problemático en el funcionamiento del sistema de transporte masivo local estaba en la chatarrización de las chimeneas, la falta de puentes peatonales en las estaciones, el mantenimiento de buses y hasta la precariedad de las calles para los alimentadores. Por mi hueca cabeza nunca pasó, ni siquiera un instante, que el cuello de botella sería el cobro de los tiquetes.

Cuando de forma inadvertida el lector encuentra que el sistema lo maneja un consorcio, imagina que la complejidad de la operación debe ser rocked science, un término que uso con frecuencia para denotar algo casi estúpido pero que con arandelas parece una cosa de otro mundo. ¿Acaso en la ciudad no tenemos al menos dos programas de ingeniería de sistemas con estudiantes de semestres intermedios que puedan crear un software para algo tan simple como entregar unos tiquetes a las personas? La respuesta es sí, pero para los dictaminadores de nuestra suerte, seguramente somos basura intelectual y no existe opción diferente a contratar múltiples empresas y aliarnos con multinacionales. Provoca salir corriendo con la cabeza encendida cuando temas como este requieren una neurona para su entendimiento.

Esta situación de los tiquetes es tan inverosímil como comprar aviones de guerra cuando el país está quebrado, salir sin tapabocas a bailar en recinto cerrado con un virus letal esperando papaya en todas partes, o ingerir dióxido de cloro para matarlo una vez ha llegado la infección. La cosa alcanza un nivel macondiano cuando te enteras a través de informes de prensa que aparentemente la plata de los tiquetes es recogida por una persona en carro particular. ¿Cómo así?

En muchos países desarrollados la venta de tiquetes de papel, para el metro, trenes o tranvías, es realizada en kioscos ubicados a la entrada de las estaciones. No es imprescindible contar con tarjetas electrónicas y software de inteligencia artificial para que el sistema funcione. Es más, la compra puede hacerse con una aplicación, y cuando sea necesario pagar en efectivo pueden ubicarse máquinas expendedoras en los centros comerciales.

Por supuesto, las cosas tampoco son como soplar y hacer botellas. Claro que no. Pero el proceso de pago de pasajes debe abordarse como lo que es, con soluciones simples y robustas realizadas por una empresa local, seria, que nos respete como ciudadanos. Nos sigue gustando y disfrutamos la esclavitud, nos acostumbramos a los saboteos, cortes permanentes de energía para mantenimientos, altos precios por servicios pésimos, soluciones de palabras en las redes y ahora sin poder usar los buses por no tener donde pagar. Nos hemos convertido en una sociedad idiota.

*Profesor.

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