Mamá, ¿quién es ella?

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Sus enormes ojos se quedaron fijos en los míos. Sentí que me escudriñaban. Miraban a su mamá, y luego me miraban a mí. Estaba inmóvil, no pronunciaba palabra. ¿Cómo te llamas?, ¿qué edad tienes? Intenté por todos los medios que el simpático niño me hablara. ¿Te gustan los dulces?, ¿quieres que te compre uno? Nada.

Me encontraba en Santa Ana de visita en la casa de su tía, quien recientemente había dado a luz a una niña. Mientras él me observaba, su mamá contaba que ese comportamiento le extrañaba, porque bastante avispado e inquieto que es. Sonreí, le hice cosquillas en su cuerpecito cubierto de polvo de la cabeza a los pies. Tan solo traía puestos unos pequeños calzoncillos con figuras del hombre araña.

Con el cosquilleo empezó a reírse, y sin dejar de mirarme soltó la pregunta: “Mamá, ¿quién es ella?”. Es la señora de la casa donde tu tía trabaja, le respondió. Ella es quien hace las galletas que tu tía te trae los fines de semana; esas que tienen chispitas de chocolate, prosiguió. ¿Y tú, qué vienes siendo mío? Se sobrepuso el niño de su hermetismo, y con aire desafiante se posó frente a mí en espera de una respuesta. Tan solo le sonreí, y ¿qué le digo ahora? No le respondí, la muda era ahora yo. Una música a todo volumen de repente se sintió, volteó su cabeza, y como una bala de la casa salió sin decirnos adiós.

La visita terminó y mientras regresaba a casa, atravesé las calles del corregimiento, la mayoría sin pavimentar, llenas de aguas empozadas y nauseabundas, mototaxistas atravesándose sin ninguna protección; equipos de sonido resonando entre vecindad y vecindad, y muchos niños y jóvenes, como el pequeño Derek José, deambulando entre tiendas y callejuelas, buscando alguna distracción ese día domingo.

¿Qué será en unos años de ese niño vigoroso? ¿Estudiará o quizás desertará como muchos otros? ¿Será uno de los cerca de 70.000 jóvenes que en Cartagena ni estudian ni trabajan? Mi corazón se encogió, y aunque muchas veces he vivido esa misma escena, no me repongo de lo que tanto me aqueja; cerca de 55 años viendo perpetuar la pobreza extrema.

Mamá, ¿quién es ella? Pues soy una más de quienes tenemos el poder este año para cambiar tu destino Derek José.

Soy una de los cerca de setecientos mil cartageneros, que tenemos la responsabilidad de elegir a un buen gobernante para la ciudad. Uno que no solo reúna las competencias humanas y técnicas necesarias para gerenciar la empresa más grande que tenemos; también que visione y construya, junto con la clase dirigente, un proyecto de largo aliento; un proyecto que conduzca a sacar a nuestra ciudad de la crisis social en que se encuentra, y la transforme en nuevas y mejores oportunidades para ti, y miles de otros niños y jóvenes en Cartagena.

*Rotaremos este espacio para mayor variedad de opiniones.

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