Manipular es irrespetar

05 de abril de 2010 12:00 AM

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Cuando se quiere reflexionar sobre un concepto, lo primero que hay que hacer es buscarlo en el diccionario, y en Google, dirán los mas jóvenes. Manipular, según el Diccionario Manual de la Lengua Española, tiene las siguientes acepciones: 1) Manejar una cosa con las manos; 2) Influir a una persona o intervenir en un asunto de forma maliciosa y poco honesta para conseguir un fin determinado. Manejar; 3) Controlar la conducta de una persona impidiendo que actúe con libertad; y 4) Mezclar o combinar un producto con otra sustancia para alterar su composición o para crear un nuevo producto. La segunda y la tercera: “influir a una persona o intervenir en un asunto de forma maliciosa y poco honesta para conseguir un fin determinado” y “controlar la conducta de una persona impidiendo que actúe con libertad”, que tienen que ver con el ser humano, han despertado la atención de muchos especialistas y por supuesto la de muchos de nosotros, porque es el arma predilecta de quienes persiguen u ostentan algún nicho de poder. El Diccionario de La Real Academia Española tiene otra: “Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares” Queriendo ahondar en este tema tan antiguo y tan de actualidad, me leí el libro “Yo te manipulo, y tú ¿qué haces?”, del uruguayo Walter Dresel. Para mi sorpresa, Walter se centra en las formas violentas de hacer que otros actúen en contra de su voluntad y sus intereses, y a favor de los del manipulador (habla de la presión, el chantaje y la violencia psicológica y física) cuando estas parecen ser más bien métodos de dominación, que es el caso más extremo de la manipulación. Soslaya aspectos como la mentira, la intimidación (muy común entre quienes poseen una superioridad física, económica o intelectual sobre los demás) la desinformación, el buen trato, el soborno y la seducción como las formas mas civilizadas de manipulación. No obstante le dedica un interés especial al desarrollo de la autoestima y el respeto propio, como medios de evitar ser manipulados, porque (nadie lo duda), la manipulación nace de la falta de respeto hacia nuestros semejantes, y sólo hay dos maneras de evitarla: tener una agenda propia, respetarse y hacerse respetar, o alejarse del manipulador. Tampoco subraya que hay quienes manipulan sin malicia, y sin perseguir ningún benéfico personal más allá de sentirse útiles. Modificar el deseo de los demás es su forma natural de actuar. Nunca aceptarán que son manipuladoras, y por supuesto nunca estarán en la disposición (ni en la capacidad) de modificar su comportamiento respecto a los demás. Es bueno aclarar que persuadir o convencer con argumentos a otros, que es lo inteligente, respetuoso y civilizado, es lo contrario de la manipulación. Como dijo Antanas Mokus en el debate televisivo: “argumentos van y argumentos vienen, si me derrotan…; (e inclinó la cabeza); pero igualmente espero que si los míos son más fuertes sean aceptados” Se refería a su relación con la clase política de salir electo, ignorando, tal vez ingenuamente (académicamente) que en la política hay muchos intereses y muy pocas razones. *Ing. Electrónico, MBA, pensionado Electricaribe myances@msn.com

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