“Me gusta”

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Mi deseo era que este artículo fuera escrito por aquellos que conocen la ciudad. Por eso les pedí a los lectores de la columna que publiqué la semana pasada, titulada No me gusta (https://bit.ly/2U0yrGX), que me dijeran ¿Qué es lo que les gusta de Cartagena?

Por lo que vi durante la semana, me gustaría decir, antes de empezar, que todavía hay mucha gente que lee, que interactúa y, sobre todo, que se inspira para escribir. Alguna vez una persona me dijo que ya nadie leía columnas de opinión de los periódicos, y que mucho menos los jóvenes. Sin embargo, desde que empecé en esta nueva aventura puedo demostrar con cifras, correos electrónicos, mensajes de textos, llamadas que he recibido, cuán equivocada estaba.

Es cierto que hay columnistas que aburren, sobre todo cuando muestran sin pena, en sus furiosas letras, a qué político siguen; o cuando se enfrascan en un mismo tema con la misma idea cada semana. Pero hay otros que saben cómo es el maní por acá.

Bueno, a lo que vinimos (¡uy!, recordé de pronto a Niña Tulia). No les voy a mentir, a mi correo llegaron muchos más “No me gusta”, que “Me gusta”, aunque no pedí lo primero. Debe ser muy difícil pensar en cosas positivas cuando a diario nos alimentamos más de noticias negativas, pues, aunque mamemos gallo un rato con la chica del Lamborghini rojo, al final sabemos que ese es uno solo de los tantos ejemplos de que la corrupción en el país va al volante.

“Me gustan de Cartagena las manifestaciones multiculturales que resisten clasismo, racismo y machismo. Me gusta que los ciudadanos y las ciudadanas se paran en la raya con música y danza”. “Me gusta de Cartagena la alegría y espontaneidad de su gente”. “Me gusta que las familias puedan salir un domingo a visitar monumentos y a conocer la historia de nuestro corralito”. “Me gusta que mostramos talento para deportes como el béisbol y el boxeo, sin quedarnos atrás en el patinaje”. “Me gustan sus atardeceres en las murallas, con la esperanza de que veré las estrellas posarse en su inmenso mar”. “Me gusta que siembren árboles, cuiden los cuerpos de agua y conserven la fauna para una ciudad sostenible”. “Me gusta de Cartagena que es resiliente y noble”. “Me gusta que sin conocerse previamente a una persona, se facilita conversar en cualquier lugar. Si tú no comienzas con la iniciativa de la conversación, el otro lo hace por ti”. Fueron muchos más, se repetían la playa, las mujeres, la comida típica, pero sobre todo, quiero insistir en esto, la calidad humana y el calor de nuestra gente. Y no es paja: la reciente encuesta hecha por USAID y ACD/VOCA, arrojó que el 96% de los cartageneros encuestados confía en que las personas con las que conviven en su barrio estarían dispuestas a ayudar a sus vecinos en emergencias, mientras que en el resto del país la confianza entre vecinos está casi que por el suelo. Me gusta ver al vecino que le paga al tendero que le fio y que lo vuelve a anotar en el cuaderno para fiarle otra vez; me gusta el que le deja la llave de la casa al vecino, porque otro familiar llegará más tarde. Mi llave, cerrémosle la puerta a lo negativo. Hay esperanza.

Periodista. Magíster en Comunicación. @javieramoz

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