Mejores instituciones y algo más...

28 de abril de 2010 12:00 AM

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En tertulia reciente y grata con amigos cercanos, se me pidió indicar los asuntos que considerara vitales en el manejo futuro de nuestra nación. Sin mayores pretensiones me aventuré a expresar algunas apreciaciones que hoy deseo compartir con mis lectores. Comenzaré por precisar que en una especie de catálogo resumido, hay que distinguir entre los temas que tienen que ver con los cimientos de nuestro esquema democrático, y aquellos que pudieran clasificarse como de orden instrumental; en otras palabras, los componentes de estirpe institucional clara y los que deberían contribuir a un mejor funcionamiento de nuestro aparato estatal. Y por la limitación de una columna periodística, aludiré sólo a algunos de los primeros. Es inaplazable revisar la estructura y operación de las ramas del poder público. Aparece en esto, en forma prioritaria, el órgano jurisdiccional. Con todo el respeto que me merecen los altos tribunales, siendo profesional del derecho, no dudo en recoger la perplejidad que nos invade a los colombianos, por la incapacidad de la Corte Suprema de Justicia para elegir al Fiscal General de la Nación. Siete u ocho meses han transcurrido desde la presentación de la terna para ese alto cargo, sin que se haya adoptado una decisión, no obstante la innegable calificación de los candidatos sometidos a su consideración. Es botón de muestra, que evidencia la necesidad de una revisión a fondo del aparato judicial. En la parte funcional, está demandando el restablecimiento del Ministerio de Justicia y un escrutinio cuidadoso del Consejo Superior de Justicia, flamante dependencia creada por la Carta Política del 91 y que a la fecha no arroja un balance satisfactorio. Siendo bastante singular la emulación entre la mayoría de los candidatos presidenciales, frente a la continuación de la seguridad democrática uribista, es algo que se entrelaza con la anterior reflexión sobre la justicia. Es incuestionable que la Fuerza Pública ha demostrado su competencia para conservar el imperio de la ley en toda la geografía nacional. Mas tal desempeño requiere el acompañamiento de la justicia. Al no ocurrir tal cosa, llegamos a la aparición paulatina de las bandas de forajidos que manejan el tráfico de drogas o el negocio infame de la extorsión y el secuestro. Es una dolorosa situación que el país sigue padeciendo. Son cavilaciones para tener en cuenta, a la hora de seleccionar a quien en el futuro ocupe el solio de Bolívar. Algo que deberemos calibrar en su cabal importancia. Todo lo anterior habría que tenerse en cuenta, en esta recta final de las candidaturas presidenciales, sin dejarse impactar por fenómenos políticos que tienden a convertirse en moda. Aunque es entendible que se advierta una voluntad manifiesta en la opinión pública, de propiciar la sustitución de la llamada vieja política, la nominación del próximo primer mandatario de la nación debe ser resultado de un examen cuidadoso por los electores. No simplemente de la seducción que aflora en la intención de voto, al revelarse la última encuesta. Cambio sí, pero sin ensayos arriesgados; y teniendo en cuenta que se elegirá a quien deberá llevar al país a puerto seguro. *Abogado Consultor en Minas e Hidrocarburos. marcan2@etb.net

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