Columna


Michael R. Bloomberg

RODOLFO SEGOVIA

RODOLFO SEGOVIA

15 de febrero de 2020 12:00 AM

Bloomberg es un multibillonario y político de origen demócrata, nacido en Massachusetts. Abandonó su partido solo en el 2001 para aspirar a la Alcaldía de Nueva York, donde se eligió por primera vez en 2002 como republicano y se reeligió por dos veces como independiente, hasta el 2013. Se caracterizó por su pragmatismo, no exento de mano dura contra el crimen. Alguna vez le preguntaron, dada su ambivalencia partidista, sobre ideología, a lo que respondió: la tarea de los alcaldes es recoger la basura.

Michael R. fundó, en 1981, una compañía de servicios e información financiera conocida simplemente como Bloomberg. Su fortuna se estima en 60 mil millones de dólares. Con esa munición y su prestigio como hombre de negocios, filántropo y administrador público se ha lanzado a la Presidencia de los Estados Unidos. Tiene 78 años.

La campaña de Bloomberg se inició tarde. No ha participado ni participará en las primeras cuatro primarias. Se reserva para el “supermartes” del 3 de marzo. Entonces se celebrarán primarias en más de una docena de estados, incluidos los mas grandes, California y Texas, que eligen el mayor número de delegados a la Convención Nacional Demócrata del 13 al 16 de julio.

El candidato no se ha quedado quieto. Se estima que se ha gastado más de US300 millones de su propia plata y en pocas semanas ha ascendido a un respetable 15% de la intención de voto demócrata. Su organización es impecable, con centenares de agentes llevando su mensaje de moderación y un blitz en la televisión, con aviso hasta en el Superbowl. Mientras se batallaba en Iowa y New Hampshire, él se ha paseado sin interferencia por el resto del país.

A Bloomberg le están saliendo las cosas. El Comité Nacional Demócrata ha entrado en pánico por el buen desempeño de Sanders en Iowa y New Hampshire (26-27%) y el desplomarse de Biden. Las señales de este último estado son, sin embargo, que a pesar de la victoria parcial de Sanders, los moderados ganaron. Saben que un candidato tan a la izquierda como Sanders tiene pocas probabilidades de alzarse con la Presidencia, pese a los entusiasmos que despierta. Sin el moderado Biden, cuya resurrección es improbable, el Comité y la opinión de centro han quedado expósitos. El joven y homosexual alcalde Buttigieg, de buen comportamiento en las primarias, no da la talla. En cierto modo él ha servido de comodín para el centrista Bloomberg.

Don Sancho Jimeno, que había peleado contra los corsarios franceses en 1697, fue testigo de cómo el bourbon Felipe V logró afianzarse en el trono de España después de una larga guerra contra una poderosa coalición formada por Inglaterra, Holanda, Austria, Prusia, Saboya y muchos más. Se sabrá en semanas, pero Bloomberg podría convertirse en quien, a pesar de ser judío, sí puede enfrentarse con éxito a Trump y su panzer económico. Los demócratas necesitan desesperadamente quien atraiga suficiente opinión para derrotar al presidente en ejercicio, que tiene todas las ventajas, salvo la de ser él. Ese adversario no puede ser sino un candidato de centro, con prestigio y recursos como Bloomberg. Lo que le importa a los demócratas es encontrar a alguien que a como dé lugar frene a Donald.

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